Selecciona Edición
Iniciar sesión

El indómito New Hampshire, prueba de fuego para los candidatos

El segundo asalto de las primarias suele dar un vuelco al resultado de Iowa

Uno de los lemas de New Hampshire, de esos que muchas veces se ponen en las matrículas de los coches, es “vive libre o muere”. Y sí, huele de lejos a metáfora recurrente estos días en los que este pequeño estado del norte se ha llenado de reporteros de todo el mundo para cubrir las primarias estadounidenses, pero el currículum vitae del votante lo avala. En este trozo de Nueva Inglaterra hasta un 40% es independiente, es decir, que no están registrados en uno u otro partido, y el historial de resultados que han dado un revolcón a lo ocurrido en la cita anterior, los caucus de Iowa, no es corto.

Algo menos de millón y medio de habitantes, con una renta superior a la media nacional y mayoritariamente blancos, de talante liberal, son hasta el martes el objeto de inquietud de alrededor de una decena de políticos que deambulan de pueblo en pueblo pidiendo confianza ellos, prometiendo que salvarán la clase media: los republicanos, con el acento en el crecimiento; los demócratas, en la redistribución.

Hillary Clinton tiene motivos para los sentimientos encontrados en New Hampshire. En 2008, cuando se batió con Barack Obama por la candidatura demócrata, ganó las primarias de este estado contra pronósticos –y contra encuestas-, pero no le sirvió para ponerse por delante del hoy presidente. Este la había derrotado en Iowa. Ahora es Bernie Sanders quien le pisa los talones con un casi empate en los caucus, y parte como favorito. Sanders, muy escorado a su izquierda, procede de la misma región, Nueva Inglaterra, dado que es senador de Vermont, pero la ex secretaria de Estado se mantiene como opción mayoritarias en las encuestas en el largo plazo.

“Mi cabeza dice Clinton, mi corazón dice Sanders, yo le prefiero a él, pero ella hace más probable que las cosas ocurran”, decía ayer por la tarde Mariah Manolaros una vecina de Manchester de 49 años, casi repitiendo el que es uno de los grandes lemas de la ex primera dama.

Iowa influye en el ambiente, modifica campañas y saca de quicio, como las reacciones del republicano Donald Trump han demostrado tras quedar segundo, pero New Hampshire atiende a su propio guión: en los ochenta, tanto Ronald Reagan como George Bush lograron aquí victorias que les resultaron claves y también venían de perder en los caucus. Manolaros también le quita hierro a estas primarias y se sorprende del aluvión mediáticos: “New Hampshire, Vermont, Maine… Es una zona muy distinta al resto, no representa la diversidad de América”.