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JORGE GAVIÑO | DIRECTOR DEL METRO DE LA CIUDAD DE MÉXICO

“Me he subido al Metro, me he guardado la cartera y no pasa nada”

El director del transporte público de la capital pide desincentivar el uso del coche en una de las ciudades más grandes del mundo

El director del Metro de la Ciudad de México, Jorge Gaviño, pide sin tapujos que la gente deje de usar el coche. En una de las ciudades más pobladas del planeta, el tráfico diario provoca atascos infernales en los principales ejes de la capital haciendo que la velocidad máxima a la que uno puede circular en esos casos sea de 18 kilómetros por hora. “Podrían ir más rápido incluso en bicicleta”, remata Gaviño. El director defiende el uso del transporte público frente al privado por una cuestión de espacio: “En nuestra ciudad está comprobado que para movilizar 35 personas se usan 30 vehículos, que alineados ocupan alrededor de medio kilómetro de vía. El Metro es capaz de transportar en un sólo viaje el equivalente a 70 autobuses, 1.500 personas”.

Gaviño habla del Metro orgulloso, como si él lo moviera, lo limpiara, lo cuidara. "En la estación más conflictiva, Pantitlán, estoy llevando a sus casas a miles de personas en menos de cuatro minutos", asegura. "Cuando me tardo un poco más de 15 minutos en llegar a la estación enseguida me mientan la madre", critica. Y resume tranquilo: "Pero ya hay pocos tuits negativos. Estoy dando un excelente servicio".

El director confiesa usarlo de vez en cuando: "Yo me he subido en hora pico, me he guardado bien la cartera, y no pasa nada. Sales mentando madres porque va muy lleno, pero ya está". Gaviño explica que, pese a los carteristas y "algún que otro robo de celular o bolso", el Metro es de los sitios más seguros del Distrito Federal porque hay cámaras vigilando cualquier sospechoso. "Un equipo de 5.000 personas en tres turnos de vigilancia", concreta.

Pregunta. ¿Considera que la seguridad es suficiente? ¿Por qué hay mucha gente que tiene miedo a subir al Metro, especialmente por la noche?

Respuesta. La gente no le tiene miedo al Metro, sino a las salidas de las estaciones. A las 4 y media de la mañana ya nos chiflan para que les dejemos entrar, porque no quieren esperar a que abra fuera, donde igual no hay policías y está obscuro. Hay miedo a que te roben la cartera o la bolsa, eso sí pasa, pero son delitos menores. Iremos a por ellos.

P. En México se sigue asociando el transporte público a las clases más populares y el coche privado a las más acomodadas. ¿Qué opina de esto?

R. Viajamos en Metro todas las clases sociales, pero efectivamente en las horas pico lo hacen quienes no tienen carro. Hay que integrar a la sociedad en los trenes y ver a todas las clases sociales ahí. Es importante seguir haciendo ejercicios para conseguirlo. Es más elitista y cómodo viajar en carro. Pero llegará un punto, si no ha llegado ya, que será tan caótico que se darán cuenta que están perdiendo demasiadas horas de su vida en transporte.

Gaviño señala que una persona gasta cuatro años de su vida en transportarse de un lugar a otro. "Imagínese, cuatro años de tu vida preso en un lugar. Debemos intentar que por lo menos sea agradable", cuenta el director, quien se muestra muy preocupado por mejorar la calidad del transporte. Pero en la Ciudad de México es misión casi imposible sacar un libro a primera hora de la mañana y a media tarde. 

El director observa las pantallas en su despacho que muestran en tiempo real la vida de los andenes. El más lleno es el de Pantitlán. El plano cenital de la cámara de seguridad muestra cientos de cabecitas que entran y salen del tren, como si fuera un hormiguero. Gaviño va señalando en la pantalla y comenta la situación: "Mire cómo suben, con qué rapidez se llenan los nueve vagones que puse hace poco [antes había seis]. Esa señora no se sube porque no quiere, ¡pásele señora!. Ni modo, cabía perfectamente, otra cosa es que quiera ir sentada".

P. ¿No es peligroso que se suba tanta gente en un vagón?

Las mujeres piden la división por vagones. Así van más tranquilas, se sienten menos acosadas. Sí ha servido, está funcionando

Jorge Gaviño, director del Metro de la Ciudad de México


R. No, pues es hasta donde quepan. Dentro no hay ningún riesgo. Como mucho que te roben la cartera o te manoseen. Yo me he subido en hora pico, me he guardado bien la cartera, y no pasa nada. Sales mentando madres: "Ay, me manosearon y no se qué". La peor hora es de seis y media a ocho de la tarde.

P. ¿Por qué se sigue manteniendo la separación entre hombres y mujeres?

R. Las mujeres lo piden. Se hace desde 1974. Dividimos mujeres y ancianos por un lado y otra zona mixta por otro. Ellas así van más tranquilas, se sienten menos acosadas. Sí ha servido, está funcionando. No lo hacemos en todas las líneas ni en todas las estaciones. Sólo en las más hacinadas y en horas punta.

P. ¿Por qué no hay máquinas para comprar boletos y evitar así las colas interminables?

R. Las vamos a poner en esta Administración. En menos de tres años. Todavía no hay costumbre de usar máquinas y costará un tiempo, cambiará pronto.

P. ¿Se han tomado medidas después de accidentes como el desprendimiento de las escaleras que ocurrió en una estación el año pasado?

R. Hay muchas instalaciones deterioradas. Ten en cuenta que por ahí pasan diariamente 5 millones de personas. Eso no fue un accidente. No pasó nada grave. Todos los días pasa algo. Pero siempre mover tanta cantidad de gente en un día te hace ver de todo: hay gente que se desmaya, hay gente que se muere de infartos, muchos que se suicidan...

P. ¿Cuánto cuesta mantener el metro?

R. Según lo que tenemos de gasto, cerca de 16.000 millones de pesos anuales [unos 900 millones de dólares], sin hacer nada extraordinario. El 40% me lo da el pasajero y el 60% me lo da el Gobierno.

P.  ¿Qué significa el Metro para la Ciudad de México?

R. Podríamos hacerlo más eficiente, claro.Tenemos alguna idea para hacerlo menos contaminante también y que consuma menos energía. Hay trenes que no se han tocado desde hace 46 años, que no se les ha hecho una modificación importante. Pero, con todo ello, no se podría entender la movilidad de la ciudad sin el Metro.