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El PAN y PRD apuestan por aliarse para vencer al PRI en las elecciones

La izquierda y la derecha se unen en cuatro Estados que votarán gobernador en junio

Les han llamado alianzas contra natura porque unen a la derecha católica con la izquierda progresista. El PAN y el PRD han resucitado este año la polémica estrategia que idearon en 2010 con un solo objetivo: restarle poder al PRI. Las dirigencias de ambos partidos de oposición han acordado acudir con un mismo candidato a cuatro de los 12 Estados que elegirán gobernador el próximo 5 de junio en las elecciones locales. La lucha por el poder político en México une a quienes están divididos por ideología.

Agustín Basave, presidente del PRD, y Ricardo Anaya, del PAN, han firmado competir juntos en Zacatecas, Durango, Oaxaca y Veracruz, aunque todavía hay posibilidades de que la alianza se pueda ampliar a Quintana Roo. Tres Estados, Durango, Veracruz y Quintana Roo, han sido siempre gobernados por el PRI. “Vamos a demostrar que las alianzas PRD-PAN generan gobiernos mucho mejores, estables y democráticos”, dijo Basave el pasado 31 de enero en Xalapa, la capital de Veracruz, un Estado severamente golpeado por la violencia y el Gobierno del polémico del priísta Javier Duarte.

La izquierda también pretende retener Oaxaca y recuperar Zacatecas, que gobernó de 2004 a 2010 con la candidata Amalia García. La derecha propondrá a los candidatos para Durango y Veracruz, donde nombrará a Miguel Ángel Yunes, un expriísta que saltó al PAN en el sexenio de Vicente Fox.

“Es cierto que lo peor del PRI ha regresado”, dice Juan José Rodríguez Prats, un exdiputado y exsenador del PAN que justifica las alianzas como una maniobra para ganar terreno al PRI. “El partido se ha metido a sobornar gente y a buscar supuestos candidatos independientes que solo quieren pulverizar el voto para beneficiar al PRI”. El panista asegura que el partido en el Gobierno ha operado para romper los acuerdos entre la derecha y la izquierda en Puebla, Hidalgo y Tamaulipas, que también irán a las urnas en cuatro meses.

Este acuerdo nació en 2010 ideado por Jesús Ortega, del PRD, y César Nava y Gustavo Madero, del PAN. La alianza ganó en Oaxaca, Puebla y Sinaloa y perdió por poco margen en Durango e Hidalgo. La figura era novedosa y despertó temor en el PRI, que operó para que el PAN firmara en secreto un acuerdo para abstenerse de competir junto al PRD en las elecciones locales de 2011 en el Estado de México, uno de los bastiones del PRI desde hace más de 80 años.

De los tres gobiernos de coalición, que concluyen su mandato este año, quedan recuerdos amargos. “La alianza de 2010 en Sinaloa fue un fracaso y un retroceso”, dice Imelda Castro, diputada local del PRD. Los partidos de oposición eligieron en ese entonces a Mario López Valdez, un popular exalcalde del PRI como candidato. “Quienes lo apoyamos tuvimos como resultado partidos cooptados que no fueron contrapesos, tampoco hubo cogobierno”.

“Es uno de los dilemas que se tienen que afrontar”, dice Rodríguez Prats. “Por una parte, el PRI es una amenaza, y por la otra, el PAN y PRD tienen que ceder sus criterios para elegir candidatos que no siempre son recomendables, pero que los pueden llevar al triunfo. Curiosamente, todos tienen antecedentes en el PRI”. Un caso similar al de Sinaloa fue el de Puebla. La derecha y la izquierda eligieron para abanderar la alianza a Rafael Moreno Valle, un expriísta. Con el tiempo, su Gobierno terminó fagocitando la oposición.

En los próximos días, el PAN y PRD registrarán oficialmente a sus candidatos en una nueva edición del experimento que demuestra que todo ensayo es válido rumbo a las presidenciales de 2018. “Las alianzas de 2010 no eran lo que esperábamos, pero ha pesado más el retorno del PRI”, concluye el panista Rodríguez Prats.