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Los otros desaparecidos de Veracruz reciben ahora atención del Gobierno mexicano

Doce gendarmes toman los datos a familiares de los otros ausentes de Tierra Blanca. Algunos fueron secuestrados hace más de dos años

Tierra Blanca (Veracruz)

Ahora, cuando las cámaras, los micrófonos, los cuadernos de notas reflejan la angustia de no saber qué, de no saber quién, de ignorar el destino de sus familiares, la Gendarmería mexicana, dependiente de la secretaría de Gobernación, pasa revista a los casos de desaparecidos en Tierra Blanca, en el estado de Veracruz.

La desaparición de cinco jóvenes el pasado 11 de enero en la localidad y la movilización de sus familiares ha generado un efecto llamada. Padres, madres, tías y abuelas de aquellos que se esfumaron acudían este viernes a la oficina de la fiscalía estatal en Tierra Blanca, esperanzados por el repentino afecto del Gobierno federal. El comandante de la Gendarmería evitó hacer declaraciones. ¿Por qué ahora, por qué no antes? “Hablen ustedes a comunicación social”.

El jueves, antes de hablar con la gendarmería, la señora Elvira Gómez López, vecina de Tierra Blanca, contaba su caso. Hace dos años y tres meses, sus hijos Rodrigo y Juan de Dios desaparecieron de la faz de la tierra. “Juan de Dios tenía un negocio de bolsas de polipapel”, contaba Elvira, sentada en una banca de la parroquia del Carmen, sosteniendo con fuerza un cartel con las fotos de sus muchachos. “Fueron a visitar negocios de lo suyo a Córdoba, para cotejar precios. Se fueron por la mañana. A la vuelta tomaron un camión y pararon en La Tinaja. Yo hablé con ellos por la tarde y estaban bien. Luego, ya, dejaron de contestar el celular”.

La Tinaja, entre Córdoba y Tierra Blanca, es la frontera entre los estados de Oaxaca y Veracruz. Hace poco más de una semana, la fiscalía de Veracruz informaba de que buscaba indicios de los cinco jóvenes desaparecidos en un predio de la frontera. De momento, no hay resultados. Los muchachos, oriundos del Playa Vicente, a hora y media de Tierra Blanca, fueron interceptados por una patrulla de la policía estatal. Se los llevaron y no se ha vuelto a saber de ellos. Siete policías están presos por el secuestro, pero de momento no han informado de qué hicieron con ellos.

“La última llamada que me hicieron, sentí algo raro… Ya ve usted que por aquí se pierden pilas de chamacos todos los días”

Doña Elvira Gómez

Los hijos de la señora Elvira pararon en La Tinaja para visitar a unos familiares en Acatlán, ya en Oaxaca. “La última llamada que me hicieron, sentí algo raro… Ya ve usted que por aquí se pierden pilas de chamacos todos los días”. Doña Elvira llamó y llamó al celular de Juan de Dios, que sonó hasta el lunes. Luego, dejó de sonar. No ha vuelto a dar tono desde septiembre de 2013.

La familia denunció la desaparición en la oficina de la fiscalía en Tierra Blanca y, mientras tanto, doña Elvira viajó a Acatlán a preguntar por sus muchachos. “Ya ve que todos nos conocemos allí. Bueno, allí ya un policía me contó que un patrulla de ellos se los llevaron”.

La fuente de la señora Elvira en la policía de Acatlán le dijo que aquel día, jueves, estaba de servicio; que la patrulla 06, con el comandante “Martín”, alias La Burra y el oficial “Carmona”, fue la que se llevó a Rodrigo y Juan de Dios; que los tuvieron en la comandancia de Acatlán hasta el sábado; que en la madrugada del domingo los sacaron y ya no los volvió a ver. “Esos policías aún están en Acatlán”, cuenta Elvira, “lo sé porque tengo familia allí”.

- ¿Y su fuente, el policía?

- No, pues se fue a Estados Unidos. Él me dijo que no les dejan salirse porque saben demasiado, que al que se sale lo matan. Por eso en diciembre, con su aguinaldo, se fue a Estados Unidos sin decir nada.

El caso figura en los archivos de la fiscalía bajo el número de expediente 1064/2013. El fiscal al cargo, Marco Fabio Zabala, explica que no hay testigos que ayuden a avanzar en esta línea de investigación; que, además, manejan otras cinco posibilidades, entre ellas un posible conflicto de tierras. Aunque el viernes prefería no dar cifras concretas de los casos que llevan, el reportero Miguel León, que acampa en la fiscalía con los familiares de los cinco desde hace casi tres semanas, ha documentado 23 desapariciones en el pueblo desde hace dos años.

En las mesas del galpón de la fiscalía funcionó durante todo el viernes la oficina improvisada de la Gendarmería. La señora Sara Cruz cuenta el caso de su hijo, José Rodolfo López, que ahora tendría 17 años y desapareció cuando contaba 15. Es un caso similar, no en la forma, sí en el fondo. El muchacho y su madre fueron una tarde de 2013 a una exhibición de motocross en Tierra Blanca. José Rodolfo se fue con sus amigos. Un conocido le pidió que le acompañara a buscar una moto y luego, según contó este conocido a la fiscalía, marcharon a ver un carro que estaba en reparación. El mecánico les pidió que fueran a comprar un aceite y cuando volvían, a la entrada de la tienda, un comando armado se lo llevo. No ha vuelto a saber de él.

La señora Sara, como Elvira, como los cinco, carga parte del día un cartel con la foto de su hijo, carga su ausencia. Son casi mil ausencias las que cuenta Veracruz, más de 26.000 en México.

La señora Elvira esperaba la mañana del viernes su turno para hablar con la Gendarmería, que dará “seguimiento” a su caso.