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Durán Barba: “Es un milagro que ganara Macri”

El gurú ecuatoriano del presidente argentino cuenta cómo hizo para que triunfara alguien que solo un año antes estaba en el 13% de expectativas de voto

El ecuatoriano Jaime Durán Barba, de 67 años, lleva toda la vida asesorando a candidatos latinoamericanos, desde el expresidente de su país Jamil Mahuad a la brasileña Marina Silva, pero la victoria de Mauricio Macri es su gran obra. Lleva 10 años con él, le hace caso en todo, y los peronistas aún se preguntan cómo les robó la cartera e hizo presidente a un millonario que viene de la derecha con un mensaje desideologizado centrado en la “revolución de la alegría”.

Pregunta. ¿Es usted el inventor de Macri?

Respuesta. He trabajado en cantidad de países y por primera vez con Macri pude en 10 años tener espacio para implementar mis ideas con mucha libertad. Los políticos tradicionales tienen un rito. Si eres del PRD en México tienes que vestir de amarillo, gritar unas consignas, saber unos cánticos. Si eres del PAN de celeste. Macri no tenía ritos en su cabeza, no necesitaba ni ser de izquierdas ni de derechas ni peronista, le parecía irrelevante. Y su equipo es igual. Si tú me preguntas ahora de quién fue la idea de subir a Balcarce [el perro que vive en la sede del PRO] en el sillón presidencial de Macri [una foto muy polémica] no te sé decir. Solo sé que me encantó la idea. Se creó un ambiente disruptivo, el valor es romper, el invento.

P. ¿Poner a un perro en el sillón presidencial no es decir la política ya no importa?

R. Es decir la política caduca no importa. Hay que inventar una nueva. Tiene un profundo mensaje político, está diciendo que Macri no se toma en serio y no cree en la política arcaica en la que las gentes se disfrazaban de presidentes y hablaban como presidentes y querían una estatua. ¿Qué está pasando en España? La aparición de estas nuevas fuerzas expresa el cansancio de la gente ante el ritual del PSOE y el PP. ¿Y en EEUU? Jamás votaría por Trump, yo voto demócrata. Pero es un estrafalario, su fuerza es esa, no ser normal. Antes la política y la religión tenían el monopolio del espectáculo y ahora hay que competir con Justin Bieber o los Rolling. Hay que entender eso. Macri tiene una aceptación descomunal y tiene que ver más con las formas que con el fondo. La gente dice qué tipo tan sencillo. ¿El Papa argentino por qué ha llamado la atención en el mundo? No ha dictado una gran encíclica, pero asumió con zapatos viejos y se fue en bus a Santa Marta. No hizo un espectáculo, comunicó: que era una persona sencilla, que iba a tener una iglesia más cercana.

P. ¿Cómo hizo que alguien que venía de la derecha y con mala imagen hace unos años como Macri ganara las elecciones?

R. Nadie le veía así, solo unos pocos militantes de izquierdas. Cuando preguntas usted es de izquierda, derecha, o no le interesa el tema, en Argentina se dicen de izquierda el 9%, y de derecha el 6%. El resto dice no le interesa el tema. Mucha gente tenía temor de que alguien que viene de sectores pudientes tome medidas impopulares, eso sí. Se enfrentó a una caricatura. Un tipo en la calle le dijo “no te voy a votar porque vas a privatizar mi quiosco”. ¿Pero si es tuyo, como lo voy a privatizar?”, le dijo él. “No sé, pero de alguna manera lo vas a hacer”, le contestó.

P. El apellido Macri daba miedo, ¿no? Su padre era uno de los empresarios más conocidos.

R. Al principio, mucho. En 2005 el eje fue sacarle de la identidad de un apellido que producía miedo. Ahí pasó a ser “Mauricio”. De eso se dio cuenta Néstor Kirchner cuando ganamos en 2007 y empapeló el país con carteles de “Mauricio es Macri”. Tenía razón, logramos que no se identificara a Mauricio con la leyenda negra de ser Macri. Después el importante pasó a ser el hijo.

P. ¿Macri era demasiado frío? ¿Usted lo humanizó?

R. Un ingeniero como Macri practica el pragmatismo extremo. Y la gente no elige gerentes, elige padres. Al elector le interesa que el presidente le comprenda. Conversé mucho con Macri y llegamos a una persona que ve ante todo lo eficiente pero que también exprese sentimientos. Hay que ser humanos, eso me ha costado muchísimo con dirigentes de otros países, con Macri no tanto porque no estaba en los ritos.

P. Macri fue casa por casa en los barrios, ¿eso humanizó a alguien que venía de la clase alta?

R. Nosotros siempre mezclamos a los candidatos con la gente porque creemos que vivir solo con otros políticos, empresarios, periodistas, intelectuales crea monstruos. Te embrutece. En 2005, cuando empezó a llamar a las casas, un 60% de los porteños le veía mal. Y él dijo: hay un 60% de posibilidades de que me puteen. Pero yo tengo práctica de años, la mayoría de la gente cuando se encuentra con un tipo importante a la puerta de su casa se desarma. Todos se sorprendían de encontrarse con un ser humano simpático, no con el burgués reaccionario al que hay que hacer un proceso de Moscú.

P. Dicen que él al principio tenía mucha resistencia porque después del secuestro en 1991 tenía dificultades cuando había mucha gente.

R. Sí, él tenía un problema muy grave con lo del secuestro. Tenía un recelo instintivo a la gente, se le acercaban 10 personas y se ponía tenso. Después de pasar días secuestrado es normal. Pero eso se le fue hablando con la gente, con sentido del humor. Después le parecía genial, se divertía como un loco timbrando. Esto no son anécdotas, Macri terminó expresando lo que oía a esa gente. Los periodistas no decían: debes decir que no somos de derecha, debes insultar a Cristina. Íbamos a las casas. Nunca en 10 años encontramos una persona normal que crea lo que los periodistas creen. La gente es mucho más sofisticada que los intelectuales.

P. ¿Se puede vencer al peronismo y su control territorial con Facebook?

R. Es una herramienta importante, pero no es solo eso. El peronismo tiene el control, y eso es lo grave, pero cuando tú vas y hablas con esa gente directamente produces un terremoto. La gente se volvió independiente. Cuando solo había periódicos, se hablaba de lo que ellos querían, de las leyes, de los discursos de los presidentes. Ahora la gente se hizo libre, no vota por lo que dicen los obispos, ni los intelectuales, y por eso muchos intelectuales tienen resentimiento con la vida.

P. Macri ganó por menos de tres puntos. ¿De alguna manera sigue dando miedo?

R. Es la primera vez en un siglo que gana alguien que no es peronista ni radical. Que haya ganado Macri es un milagro, si fue por un punto, igual fue maravilloso. Ganamos con un partido que por primera vez alquiló un local dos años antes del triunfo. ¡Por 10 años hicimos política sin tener un local!

P. Según se cuenta en Cambiamos, el libro de Hernán Iglesias, usted le dijo a su equipo: “Hay que armar con Macri un personaje incapaz de hacer un ajuste”. ¿Cómo lo hizo?

R. La gente pensaba este rico viene a tomar medidas impopulares. Y no era verdad. La imagen no miente. Tú puedes escribir Macri está con los pobres pero cuando visitas a la gente es cuando te ven si estás mintiendo, si es una pose.

P. ¿Le preocupan las acusaciones de represión? Ha habido casos polémicos como disparos a niños en la villa 1-11-14 que estaban preparando el carnaval o a despedidos en La Plata.

R. En la 1-11-14 había dos carros robados que quería rescatar la policía. Son unos mentirosos patológicos.

P. Se ha encarcelado a Milagro Sala, una líder social.

R. No es una buena imagen y no me gusta. Aunque tampoco puede haber un Estado paralelo como el de Milagro Sala.

P. ¿Por qué huyen de las ideologías? Muchos dicen que no hay nada más ideológico que el Gobierno de Macri.

R. Si les divierte decirlo me parece muy bien. Yo fui anarquista, nunca comunista. Si izquierda es defender un poder absoluto, no defender los derechos humanos y tener los militares en el Gobierno como Venezuela, yo soy de derecha. No me importa el nombre.

P. Por qué no acepta Macri que le coloquen como a Merkel y Rajoy en el centro-derecha?

R. No nos importa lo que nos digan. Si nos dicen monárquicos mientras tengamos república, que se diviertan. El nominalismo son sonidos, llámale rinoceronte en vez de izquierda.

P. ¿No le dieron la razón a quienes temían que fueran el Gobierno de los empresarios al llenarlo de CEO?

R. Las clases populares no tienen prejuicios como los viejos intelectuales. Eso son religiones que se extinguieron. Todo son leyendas. No hay gobierno de CEO, ni gobierno por decreto. Hay cuatro CEO, y está bien. Hay que tener de todo en un Gobierno.

P. ¿Cómo gana un candidato que tenía el 13% un año antes?

R. Fue un trabajo de 10 años. Más allá de la caricatura que nos hicieron, somos el partido que más estudia, el más intelectual de América Latina. La clave es no poner énfasis en atacar o insultar a nadie, en los mitos, en las estatuas, sino en la gente.

P. Pero inauguraron una estatua de Perón.

R. Es nuestra forma de pensar, abierta, si hay mucha gente que cree en Perón, se le hace una estatua. No está mal. La metodología es ante todo comprender a la gente común. Con elementos empíricos. Fui discípulo del estratega de la familia Kennedy que decía “en política lo que no se puede medir no existe”. Si tú dices aquí interesa mucho la corrupción entra en internet y mira cuánta gente busca cosas relacionadas con ese tema. Te vas a sorprender. Hay un 3%, 4% que se interesa. Cristina no perdió un voto por los escándalos. No es el mundo que me gustaría vivir, es el mundo en el que hago campañas. Los antiguos creen que la gente no tiene valores porque no sale a cantar la internacional por las calles. No es cierto. Surgieron otros valores. Ahora es importante el respeto a la vida, a la diversidad, a los animales, la ecología. Eso sí mueve a los electores. Antes todos los reyes cazaban, era bonito. Cuando el rey de España mató un elefante se armó la de Dios es Cristo. Ahora no se puede discriminar a las mujeres, perseguir a los homosexuales, son valores nuevos.

P. Macri votó contra el matrimonio homosexual.

R. Bergoglio se enfadó con Macri porque permitió el matrimonio homosexual en la ciudad. Pero en el PRO hay distintas visiones, que es parte también de la nueva política. No hay un Dios Macri que impone su punto de vista, su sexo y sus gustos literarios. Hay una gran pluralidad. Esta nueva forma de hacer política también tiene eso, no hay una verdad estalinista.

P. Vendieron la revolución de la alegría, pero hay inflación disparada, la luz sube al 700% y hay miles de despidos. ¿Dónde está la alegría?

R. ¿Podíamos detener una inflación en un mes y medio? La luz: yo vivo en el mejor barrio de Buenos Aires y pago al mes menos de lo que me cuesta una botella de Coca Cola. Y no estamos despidiendo gente, estamos impidiendo un atropello con la cantidad de gente que no hace absolutamente nada en la administración. Hay más personas que escritorios. Contrataron a 20.000 personas el mes antes de irse.

P. ¿Le preocupa que se rompa el idilio de Macri con la sociedad?

R. La gente es mucho más sensata que los políticos, entiende que tiene que pagar más por la luz. No estamos haciendo cosas insensatas. Entienden que no podemos hacer milagros. En los números Macri sigue subiendo todas las semanas. Lo importante es ser honesto, no mentir. Con internet mentir es imposible.

P. Llegará esa alegría que prometió Macri?

R. Dos meses no es nada. Es un proceso de años. Las alegrías empezarán a llegar poco a poco. Este país es enorme, con recursos naturales gigantescos, y despoblado. ¿Qué pasó? El despelote político. La gente quiere un país normal, que se reincorpore al mundo. No podés llegar en dos meses con la felicidad a todas partes.

P. No le hicieron caso, usted recomendaba no bajar los cuadros de Kirchner y Chávez de la Casa Rosada pero los bajaron.

R. A mí todo esto de poner o bajar cuadros y estatuas me parece bastante ridículo. Aunque tampoco veo por qué un cuadro de un militar venezolano debe estar en la Casa Rosada. Habría preferido que no los bajen, pero tampoco es tan grave. Chávez cambió el escudo para que el caballo mirara a la izquierda, eso son pelotudeces. ¿A quién le importa dónde mira el caballo?

P. ¿Le están llamado de todas partes para copiarle?

R. Más me están copiando que llamando, jajaja. Hicimos un spot buenísimo hablando de Freud y Picasso. Aquí en Buenos Aires funciona pero lo han copiado en Centroamérica y allí es una idiotez, no saben quién es Freud.

P. ¿Es usted muy caro?

R. Nuestro trabajo es caro, yo he tenido desde hace nueve años una encuesta diaria de la ciudad de Buenos Aires. He visto cómo evolucionaba la imagen de Cristina, de Mauricio. Eso cuesta mucho, claro, pero yo no me muevo por cuestiones económicas.

P. ¿Necesita políticos que se dejen manejar?

R. Que entiendan el mundo moderno, que antes de hacer algo hay que averiguar, hacer una encuesta, ver lo que piensa la gente de ese país, esa ciudad. Hacer la estrategia respetando a la gente.

P. Si se gobierna por encuestas no se cambia nada, ¿no?

R. Al contrario, solo así se cambia. Yo dirigí la campaña de Jamil Mahuad para ser presidente de Ecuador (1998). Me nombró jefe de gabinete con el encargo de llegar a la paz con el Perú. Pero el 92% de los ecuatorianos estaba en contra. ¿Qué hicimos? Convencerles de que lo mejor era la paz. Cuando la firmamos, 18 meses después, Mahuad logró un apoyo del 90%. Si hubiéramos hecho caso a las encuestas habríamos bombardeado Lima. Pero las cosas no las puedes imponer.

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