El diputado mexicano que quiere trabajar gratis

Un político de Nuevo León dona su sueldo a un programa para mejorar el distrito en el que ganó

El diputado mexicano, Samuel García, de 27 años, ha decidido renunciar a todo su sueldo como político durante esta legislatura. Los 100.000 pesos al mes (unos 5.300 dólares) que cobra, más sobresueldos, los donará a un programa para desarrollar el distrito de sus electores

Lo había prometido en campaña y a sus electores les había parecido bien. Ganó en el distrito 18 del Estado de Nuevo León con el Partido Movimiento Ciudadano y medio año después ha renunciado a su sueldo. Samuel García, de 27 años, considera que trabajar como servidor público debe ser un "cargo honorífico". Los 50.000 pesos que cobra, más lo que calcula él que le dan de sobresueldos, otros 50.000 (en total unos 5.300 dólares), los va a donar a un programa municipal para mejorar el desarrollo del distrito que le dio la victoria. El barrio de sus electores recibirá cada mes el sueldo que García dejará de cobrar. Él señala que es una manera de "mejorar el estatus del político".

En un país donde un diputado tiene "menos credibilidad que un policía o que un taxista, los que accedemos a la política desde jóvenes debemos dignificar la profesión", apunta. El político ondeó esta propuesta "revolucionaria", según explica, y ha llegado el momento de cumplirla. García señala por teléfono que hay muchos diputados que usan sus sobresueldos —que suponen el doble del salario mensual— para ganarse a los votantes. "Comúnmente se utilizan para mejorar su imagen en su distrito, para darle prerrogativas a un electorado que lo ayudará en las siguientes elecciones", cuenta García. Un uso del salario del Estado para fines personales con el que García dice no estar de acuerdo.

En un país donde un diputado tiene menos credibilidad que un policía o que un taxista, los que accedemos a la política desde jóvenes debemos dignificar la profesión

Samuel García, diputado local de Nuevo León

Pregunta. Usted critica el uso de esos fondos para mejorar su imagen, pero parece que está haciendo lo mismo al donar su sueldo al distrito que le votó.

Respuesta. No es lo mismo. El dinero que yo dono va a un programa municipal, donde el Ayuntamiento que gobierna es del Partido Acción Nacional, diferente al mío. Ellos no van a intentar favorecerme de cara a mis votantes. Administrarán ese dinero como parte de las donaciones particulares y tendrán que rendirme cuentas de cómo lo están gastando.

García puede permitirse donar su sueldo completo. Mensualmente recibe regalías por un software que diseñó y por dos firmas, una de abogados y otra de contadores, de las que es dueño. Además está haciendo un doctorado que le paga una beca de manutención, según cuenta. "Ya no trabajo ahí ni recibo un sueldo mensual porque mi cargo como servidor público tiene que ser de dedicación absoluta, pero sigo recibiendo un dinero que me corresponde por esos negocios", señala.

P. ¿Cree que los demás diputados podrían hacer lo mismo?

R. No, no digo que los demás deban hacerlo. Entiendo que no todo el mundo puede permitirselo, pero yo me encuentro en una situación fácil: soy joven, no tengo familia, estoy soltero. No tengo problemas económicos y esto me ayuda a mejorar la imagen del político, que está muy mal visto. Cada quien tendrá que revisar su solvencia.

P. ¿A dónde va a ir destinado el sueldo?

R. Es un programa municipal llamado Un solo San Pedro, una zona que forma parte de mi distrito. Un lugar muy desigual, porque tiene las residencias más ricas, pero también hay zonas más marginales. El proyecto contempla una opción para donaciones particulares y es ahí donde va a ir mi dinero. Somos como los padrinos del programa. No tiene los recursos suficientes y por eso permite donaciones.

P. ¿Qué proyectos tiene su partido para mejorar las zonas populares?

R. Yo estoy en el Congreso de manera independiente, como los demás diputados [en total son tres de Movimiento Ciudadano]. El partido se trata de una plataforma que agrupa a los que no nos dio tiempo de inscribirnos como independientes, pero cada quien tiene una línea política diferente. Podemos estar de acuerdo en cosas, pero no votamos en bloque como hace el resto de partidos. Yo decidí que la mejor manera de contribuir en eso era donando mi sueldo al programa de mi distrito. Como partido tenemos propuestas como la Ley de coordinación hacendaria, otra de participación ciudadana, una reforma anticorrupción, una ley de transparencia y medidas para proteger el medio ambiente.

P. ¿Y por qué decidió donar a ese distrito si no es el más necesitado?

R. San Pedro es la zona más rica. No tiene problemas de falta de servicios básicos. Es el más seguro. Pero no hay que descuidarlo. Además es el que me dio la confianza, es una manera de devolverle el favor. Tiene algunas carencias de desarrollo urbano, de acceso al transporte público. En el programa se contemplan proyectos para mejorar las zonas marginales con parques, luminaria y más policías.

P. ¿De dónde cree que viene la mayor parte de la corrupción política?

R. En México los grandes partidos presentan dos problemas principales. El primero es que es evidente que en lugar de votar en conciencia, lo hacen según les dicta el partido. El segundo son los diputados plurinominales, aquellos que llegan por privilegios y que trabajan menos que el resto. Hacen las cosas más ridículas y manchan la imagen de otros políticos. Nosotros esperamos que en un futuro cada Congreso pueda funcionar de manera independiente.

García ha anunciado que hará público su patrimonio a partir de abril, después de hacer la declaración de la renta, dentro del programa 3 de 3. Se trata de una plataforma en www.3de3.mx a través de la cual los ciudadanos podrán consultar las declaraciones de intereses, fiscales y patrimoniales de los políticos.

P. ¿Tiene pensado seguir en la política después de esta legislatura?

R. Yo entré con la convicción de mejorar el Estado por estos tres años y de retirarme a los 30 a mi trinchera. Antes estuve muy en contacto con asociaciones de activistas. Pero veremos qué pasa dentro de dos años y si quiero seguir en la política.