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Seúl suspende la cooperación industrial con Corea del Norte

Cierra el complejo de Kaesong en represalia al lanzamiento del cohete norcoreano el domingo

Continúan las represalias contra Corea del Norte después del lanzamiento este fin de semana de un cohete, condenado por la comunidad internacional. Seúl ha anunciado este miércoles el cierre temporal del polígono de Kaesong. Esta zona industrial de empresas surcoreanas en Corea del Norte era la última iniciativa conjunta que aún estaba en funcionamiento de las acordadas entre los dos rivales durante los tiempos dorados de su aproximación a finales de los noventa y principios de este siglo.

El cierre tendrá efecto inmediato, según ha anunciado el Gobierno surcoreano. Según Seúl, Pyongyang deriva los ingresos que recibe de Kaesong hacia su programa nuclear y de misiles de largo alcance. “No vamos a conseguir detener esos programas si respondemos como de costumbre”, señaló el ministro de Unificación surcoreano, Hong Yong-pyo, en una rueda de prensa.

En la actualidad estaban presentes en el complejo industrial 124 empresas surcoreanas, que emplean a 54.700 trabajadores del Norte. Según Hong, el año pasado el polígono supuso unos ingresos para Pyongyang de 132.000 millones de won surcoreanos (97,6 millones de euros), entre salarios y tasas. El sueldo medio de un trabajador norcoreano en el parque industrial ronda los 150 dólares. Es una cantidad muy por debajo de lo que cobra su homólogo del sur, donde el salario medio ronda los 2.900 dólares, pero muy superior a los estipendios de su país. El profesor Andréi Lankov, de la Kookmin University, calcula el salario medio norcoreano en torno a los 25 o 30 dólares mensuales en 2014.

Esos ingresos son importantes para una economía cuyo PIB se calculaba en torno a los 28.000 millones de dólares, según la CIA, y cuyo principal socio comercial, China, ve ralentizarse su economía. El intercambio comercial entre ambos alcanza, según las Aduanas chinas, en torno a los 5.500 millones de dólares anuales.

Pero el cierre también representa un golpe para las empresas surcoreanas establecidas en el polígono y que pueden fabricar sus productos con unos costes salariales muy inferiores a los del sur de la frontera. Aproximadamente unos 800 surcoreanos trabajan en ese complejo comercial en puestos de gestión.

Estas compañías han emitido un comunicado de protesta, en el que acusan al Gobierno surcoreano de incumplir su garantía de que esas fábricas no se emplearían como moneda de cambio político entre los dos países. “El Gobierno empuja a nuestras empresas al borde del precipicio con esa medida”, indica el comunicado, citado por Reuters. Corea del Sur ha invertido cerca de 1 billón de won (740 millones de euros) en la zona industrial desde su creación en 2004, según el ministro de Unificación. La zona comenzó a dar beneficios en 2011 y en 2014 generó un volumen de negocio de 418 millones de euros, de acuerdo con las cifras de Seúl.

No es la primera vez que se suspenden las operaciones de Kaesong por disputas entre ambos lados de la frontera. Pyongyang ya las canceló durante cinco meses en 2013 para protestar por las maniobras militares entre Corea del Sur y EE UU Y en 2009, Seúl también había amenazado con cerrar el complejo.

El único punto de contacto

Otra iniciativa conjunta creada durante el deshielo de los primeros años del siglo, un complejo turístico en el monte Kumgang, permanece cerrado a los turistas surcoreanos desde el año 2008, aunque Pyongyang ha expresado en varias ocasiones su interés en retomar las visitas. Ya solo queda el puesto fronterizo de Panmunjom como único punto de contacto.

El cierre de Kaesong no es la única medida adoptada por Seúl tras el lanzamiento el domingo del cohete, que sospecha que forme parte del programa de desarrollo de misiles balísticos norcoreanos. Ese mismo día, ya anunció que redoblaría la emisión de propaganda a través de altavoces hacia el otro lado de la frontera, una práctica que Pyongyang encuentra especialmente irritante. También aseguró que la nueva edición de las maniobras militares conjuntas que desarrolla anualmente con EE UU serán “más avanzadas y mayores” que nunca.

Otro vecino de Corea del Norte y aliado de EE UU, Japón, ha anunciado también este miércoles la imposición de nuevas sanciones contra el régimen que encabeza Kim Jong-un. Entre las nuevas medidas, se restringirá la cantidad de dinero que los visitantes procedentes de Japón puedan llevar a Corea del Norte. Los ciudadanos norcoreanos tendrán prohibida la entrada en el país del Sol Naciente, y los barcos norcoreanos tampoco podrán atracar en esos puertos.

Los anuncios de este miércoles coinciden con informaciones de la agencia Yonhap que asegura que Corea del Norte ha ejecutado este mes al jefe de Estado Mayor de su Ejército, Ri Yong Gil, por corrupción y conspiración.

 

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