Un pez que alimenta sueños y las mesas del mundo

La piscicultura se ha convertido en un negocio global para jóvenes del campo brasileño

Es muy probable que el pescado que llega a su mesa no haya visto jamás el mar abierto ni haya nadado libremente en un río.

Uno de los platillos favoritos de los latinoamericanos, y comensales del mundo, proviene muy seguramente de una granja como la que manejan un puñado de jóvenes brasileños con un pie en el comercio global de productos piscícolas.

Pablo Cruz, Fagner Barros y los muchachos de la Asociación de Productores de pescado Serrote Preto, en las regiones semi-áridas de Pernambuco, son el rostro joven del sector de más rápido crecimiento en la industria alimentaria global: la piscicultura, una actividad que crece un 7% al año, según la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO).

Según la misma organización, 2014 marcó el primer año en la historia en el que se consumió más pescado cultivado que silvestre. En casi 35 años, la producción de peces de cultivo pasó de 4,7 millones de toneladas (1980) a 70,5 millones (2013), y tendrá que aumentar aún más para mantener los niveles actuales de consumo.


Tan sólo en América Latina, más de 100.000 familias rurales dependen directa o indirectamente de la cría de peces para alimentarse o como negocio. La región representa el 3% de la producción mundial, según la FAO. Chile, Brasil, Ecuador y México producen más del 80% del volumen de América Latina.

Pablo, Fagner y sus socios crían tilapias, un pescado de carne blanca de los que más se consume en el mundo. La operación se apoya financieramente en PRORURAL, una alianza entre el Banco Mundial y el gobierno de Pernambuco, que beneficia a cerca de 4.000 familias.

Este video cuenta la historia de los jóvenes, sus peces y sus sueños.

* Mariana Kaipper Ceratti es productora online del Banco Mundial.