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“Daniel Ortega necesita institucionalizar la sucesión familiar”

La excomandante de la revolución sandinista analiza la figura del presidente de Nicaragua y de su mujer

Dora María Téllez, la mítica comandante de la revolución sandinista de Nicaragua, asegura que el presidente Daniel Ortega necesita “institucionalizar la sucesión familiar” en este pequeño país centroamericano para garantizar la permanencia en el poder del Frente Sandinista, un partido político que ha jugado un papel clave en la reciente historia política nicaragüense, pero que, a juicio de la exguerrillera sandinista, Ortega “parasitó” para convertirlo en “una entidad dominada por un caudillo” y una “organización familiar”.

Nicaragua celebrará elecciones presidenciales en noviembre de este año y, aunque el presidente Ortega controla todos los poderes e instituciones del Estado —incluyendo el Tribunal Electoral, señalado por fraguar fraudes electorales a favor del Frente Sandinista—, la gran duda es si repetirá mandato —el tercero desde que regresó al poder en 2007— o delegará la candidatura en alguien más. Esta duda ha generado una ola de especulaciones en el país, cuya protagonista es la primera dama, Rosario Murillo, quien comparte el poder con Ortega.

Murillo es vocera oficial del Gobierno sandinista, pero en la práctica funciona como una primera ministra con amplios poderes, aunque nadie la haya elegido. “Ella fue electa por Daniel Ortega, es el dedazo de Ortega”, dice Téllez.

“Ortega solamente muerto va a salir de la jefatura del Frente Sandinista, pero Murillo está en la línea de sucesión

La mujer de Ortega controla la administración diaria del Estado, nombra y quita ministros, da la cara ante emergencias naturales, controla todas las instituciones públicas, maneja la información oficial y dispone —sin controles— de los fondos públicos para sus proyectos, que incluyen la instalación de extravagantes y costosas estructuras de metal llamadas Árboles de la vida, que ha plantado en toda la capital. Murillo ha impuesto, además, una mezcla de discurso y simbolismo revolucionario, de izquierda, religioso y místico en el Frente Sandinista, y lo ha llevado a una política de Estado.

Plenos poderes

Ortega la ha nombrado en viajes oficiales “canciller en funciones de Nicaragua”, y a sus hijos, asesores presidenciales. Los hijos de Ortega, además, controlan al menos cuatro canales de televisión, que según investigaciones periodísticas de los diarios independientes nicaragüenses han sido adquiridos con fondos de la ingente cooperación petrolera que Venezuela entrega al país. En esos canales la primera dama Murillo aparece a diario para explicar las decisiones del Gobierno, recordar el santoral o declarar la emergencia ante erupciones volcánicas, terremotos o sequías.

“Con la denuncia por violación de [su hija] Zoilamérica Narváez contra Ortega, Rosario interviene respaldando a Ortega, lo que le da un enorme poder frente a Daniel, además de una gran cuenta por cobrar. Es una factura carísima que Ortega, como buen político, tenía claro que debía pagar”, asegura Dora María Téllez, en referencia al escándalo desatado cuando en 1998 Narváez acusó públicamente a Ortega de haber abusado de ella desde que era niña.

Para exmiembros del Frente Sandinista, Murillo tiene aspiraciones presidenciales, aunque no está tan claro si el presidente Ortega la nombraría su sucesora. “Ortega solamente muerto va a salir de la jefatura del Frente Sandinista, pero Murillo está en la línea de sucesión”, explica Téllez; “a Murillo le han dado todo el poder. La sucesión es una llave que todavía tiene Ortega. Necesitan institucionalizar la sucesión familiar”.