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Corea del Norte considera el cierre del parque industrial conjunto una “declaración de guerra”

Pyongyang congela los bienes de las empresas que operaban en el complejo industrial

Manifestación contra el régimen de Corea del Norte este jueves en Seúl. Chung Sung-Jun Getty Images

Corea del Norte ha reaccionado sin contemplaciones a la decisión del Sur de un cierre temporal del complejo industrial de Kaesong, la última iniciativa conjunta que aún funcionaba. Un día después del anuncio en Seúl en represalia por el lanzamiento de un cohete norcoreano el fin de semana pasado, Pyongyang ha declarado el polígono, a 10 kilómetros en el interior de su territorio, una zona bajo control militar y ha ordenado la salida de los cerca de 800 directivos surcoreanos que trabajaban allí. La decisión surcoreana “es una declaración de guerra”, ha afirmado la entidad norcoreana al cargo de los asuntos bilaterales, citada por la agencia KCNA.

Además de expulsar a los ejecutivos surcoreanos, Pyongyang ha ordenado también la congelación de los bienes de las 124 empresas del sur que operaban en el parque industrial.

“Las personas expulsadas no pueden llevarse nada de la zona, excepto sus pertenencias personales, y los bienes congelados quedarán bajo el control del Comité Popular de la Ciudad de Kaesong”, declara el comunicado. En el momento en que el personal surcoreano hubiera abandonado el polígono, para lo que tenía de plazo hasta las 17.00 horas locales de este jueves (09.30 hora española), se suspendería la comunicación militar y el “teléfono rojo” en el puesto fronterizo de Panmunjom, el último punto de contacto directo existente entre las dos Coreas.

“Desaparece el último hilo que conectaba las relaciones norte- sur”, sostiene el comunicado de la Comisión para la Reunificación Pacífica de Corea. “Las marionetas surcoreanas van a experimentar qué consecuencias desastrosas y dolorosas conlleva su decisión”.

El comunicado norcoreano se emitió apenas media hora antes de que concluyera el plazo para la expulsión. A lo largo de todo el día, las compañías habían desplazado abundantes camiones para tratar de devolver a Corea del Sur el mayor material posible. Se desconoce qué es exactamente lo que ha quedado atrás una vez que ha expirado el plazo de expulsión. “Nadie nos detuvo cuando cargábamos las cosas en el camión”, declaró a AFP Park Seung-Gul, un ejecutivo de una compañía textil de Kaesong.

La suspensión de las operaciones en Kaesong significa que ya no queda en funcionamiento ninguna de las iniciativas conjuntas acordadas en el periodo de deshielo entre las dos Coreas, inmediatamente después de la hambruna de los años 90 en el norte y cuando el sur estaba gobernado por Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun, entre 1998 y 2007. El polígono de Kaesong se abrió en 2004.

“Debido a la decisión del Gobierno (surcoreano de cerrar Kaesong) las relaciones intercoreanas regresarán a la Guerra Fría”, ha declarado el partido opositor Minjoo.

Para Corea del Norte, el fin de la cooperación en Kaesong supone renunciar a unos ingresos anuales de 98 millones de euros anuales, entre salarios y tasas. El sueldo medio de los 55.000 norcoreanos allí empleados ronda los 150 dólares, aunque la mayoría se lo queda el Estado. Los trabajadores reciben aproximadamente un 20% en moneda norcoreana y cupones.

Pero además, estos trabajadores tienen acceso a una perspectiva sobre la vida en el sur de la península de la que la mayoría de sus conciudadanos carecen. Circulan productos como galletas de chocolate industriales, muy populares en el Sur, y que en el Norte están considerados artículos de lujo.

No es la primera vez que se suspenden las operaciones de Kaesong por disputas entre ambos lados de la frontera. Pyongyang ya las canceló durante cinco meses en 2013 para protestar por las maniobras militares entre Corea del Sur y EEUU. Y en 2009, Seúl también había amenazado con cerrar el complejo.

El lanzamiento del cohete el pasado domingo, que EEUU considera que se trató de una prueba encubierta de un misil balístico y que llegó apenas un mes después de la cuarta prueba nuclear norcoreana, parece haber sido demasiado en esta ocasión para Corea del Sur. Seúl ha anunciado también el inicio de consultas formales con Washington para el despliegue en su territorio de un escudo antimisiles avanzado, conocido como THAAD.

Un vídeo divulgado este jueves por la televisión norcoreana muestra a Kim Jong-un volando en su avión privado para supervisar el lanzamiento del cohete, que Pyongyang asegura que se utilizó para poner en órbita un satélite de comunicaciones, el Kwangmyunsong-4. En las imágenes se ve al líder supremo norcoreano a bordo de la aeronave mientras conversa con sus asesores militares. Las imágenes también muestran el lanzamiento del cohete de tres fases, que según Corea del Sur envió al espacio un artefacto de 200 kilos, el doble del peso del que puso en órbita en su intento anterior, en 2012.

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