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La ONU cifra en hasta 6.500 los miembros del ISIS que han acudido a Libia

Los combatientes han llegado procedentes de Siria e Irak gracias al vacío político y militar del país

El representante especial del secretario general de Naciones Unidas para Libia, Martin Kobler, ha cifrado este jueves entre 3.000 y 6.500 el número de combatientes del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), en su mayoría extranjeros de origen árabe, que han acudido a Libia procedentes de Siria e Irak aprovechando el “vacío político y militar” en este país de Magreb, sumido en una guerra civil desde la caída del régimen de Gadafi en 2011. Kobler ha pronosticado que este trasvase de yihadistas crecerá a medida que aumente la presión de la coalición internacional en los territorios que ocupa el autodenominado Califato en Oriente Próximo.

En una rueda de prensa conjunta con el ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación en funciones, José Manuel García-Margallo, el representante de Ban Ki-Moon ha hecho un llamamiento a la “responsabilidad” de las partes enfrentadas en Libia, cuya legitimidad se disputan los Parlamentos de Trípoli y Tobruk, para que cuanto antes se implemente el acuerdo alcanzado el pasado 17 de diciembre en Sjirat (Marruecos) para poner en pie un Gobierno de unidad nacional.

Kobler consideró “altamente probable” que el ISIS esté obteniendo fondos de la venta ilegal de petróleo de las zonas que controla en Libia, aunque admitió que dispone de otras vías de financiación más directa, como el saqueo y el robo de dinero en efectivo.

Pese a las dificultadas con que tropieza la aplicación del acuerdo de Sjirat, debido a la resistencia de cabecillas que temen perder su cuota de poder, aseguró que la imposición de sanciones a quienes se oponen al Gobierno de unidad nacional no está en la agenda de la ONU, aunque sí se está discutiendo en el seno de la UE y de la Administración estadounidense.

Kobler consideró "clave" la seguridad en Trípoli, donde deberían instalarse la nuevas autoridades, pero argumentó que este asunto lo deben resolver los propios líbios, aunque la comunidad internacional prestará su ayuda, apoyando la formación de sus fuerzas de seguridad, pero solo después de que el futuro e hipotético Gobierno de unidad nacional lo solicite.

Según los datos de la ONU, 2,3 de los seis millones de habitantes de Libia requieren ayuda humanitaria y 1,3 alimenticia, en un país que nada sobre un mar de petróleo. En los años de guerra, las reservas del Banco Central Libio, que sufraga a las partes en conflicto, se han reducido de 280.000 a solo 50.000 millones de dólares.

Por su parte, Margallo ha comprometido el apoyo de España a un Gobierno libio de amplia base que haga frente a los retos a los que se enfrenta el país: la crisis humanitaria, el avance del Estado Islámico, la inmigración ilegal y la recuperación del aparato productivo.

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