Aquella reunión informal en la Guerra Fría que acabó con el ortodoxo muerto

Un obispo ruso falleció durante una audiencia privada con el papa Juan Pablo I en 1978

La reunión que el jefe de la Iglesia católica y el de la Iglesia ortodoxa rusa celebran este viernes en la atea Cuba es el primer encuentro oficial entre los líderes de ambas instituciones. Hace casi cuatro décadas, en plena Guerra Fría, hubo un encuentro informal que acabó de forma dramática. "Un obispo ruso muere a los pies del Papa", se titulaba en primera página de EL PAÍS la crónica de lo ocurrido.

El 5 de septiembre de 1978, el recién elegido papa Juan Pablo I recibió en una audiencia privada en El Vaticano al arzobispo ruso Nikodim, "que era uno de los exponentes de mayor prestigio de las iglesias ortodoxas", explicaba desde Roma el corresponsal Juan Arias. El ortodoxo, de 49 años, murió súbitamente en la biblioteca privada del pontífice tras desplomarse ante él. El ruso acababa de felicitar al italiano por su elección, unos días antes.

"El Papa, apenas se dio cuenta de la crisis de Nikodim, llamó a su médico personal, pero el metropolita estaba ya muerto. Saltándose todas las teorías acerca de las diferencias entre la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica, el Papa le dio inmediatamente la bendición y los primeros auxilios", detallaba la crónica.

Solo 23 días después de aquella reunión, moría súbitamente Juan Pablo I "tras una jornada normal de trabajo". Albino Luciani, de 65 años, fue un papa brevísimo, solo durante 33 días. Fue hallado muerto en su cama. El suceso ha generado a lo largo de los años una larga serie de teorías de la conspiración.

A Nikodim, que era metropolita de Leningrado y Novgorod, "su Iglesia le había encargado fomentar el diálogo ecuménico con la Iglesia católica y con las demás confesiones cristianas. Había seguido como observador algunas fases del Concilio Vaticano II".