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La persecución de los cristianos acerca a Francisco y Cirilo

Unos 200 millones de fieles están perseguidos o sufren presiones en el mundo, según una organización

La preocupación por “el genocidio” de la población cristiana en Oriente Próximo y en el norte y centro de África ha sido uno de los principales motores para que cristianos y ortodoxos dejaran a un lado sus desavenencias y lograran una reunión histórica. El encuentro este viernes en La Habana entre el papa Francisco, jefe de la Iglesia católica, y el patriarca Cirilo, primado de la Iglesia ortodoxa rusa, el primero entre los líderes de las dos iglesias desde el cisma que las separó en 1054, se produce ante la necesidad de tomar “medidas urgentes” por la persecución de los cristianos en el mundo, según afirmó el metropolita Ilarión, jefe del departamento internacional de la Iglesia ortodoxa rusa.

Aunque no existen cifras exactas, la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada, que cada dos años publica un reconocido informe sobre la libertad religiosa en el mundo en el que incluye ataques a todas las confesiones, calcula que “más de 200 millones de cristianos”, —aproximadamente un 10% de los más de 2.000 millones en el mundo— están perseguidos o sufren presiones. Mientras que el avance del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) ha acentuado el éxodo de cristianos en Oriente Próximo, en África la violencia de Boko Haram, especialmente en Nigeria, y de la milicia Al Shabab en Kenia también ha puesto a los cristianos en el punto de mira.

De acuerdo con los datos del Informe sobre Libertad Religiosa en el mundo de 2014 (el último disponible), la situación se ha deteriorado en 20 países del mundo, en una lista encabezada por Irak, Libia, Nigeria, Pakistán y Siria. En Siria, unos 450.000 cristianos han tenido que abandonar el país ante la expansión del ISIS. También en Irak su huida ha sido masiva. El millón y medio de cristianos de los años noventa se redujo a algo más de medio millón en 2003 tras la invasión de EE UU, una cifra que ha vuelto a caer con el avance del autoproclamado califato.

“En 2015, la persecución de los cristianos en el mundo se ha incrementado”, sostiene Open Doors, una organización cristiana que cada año monitoriza la situación de los fieles. Según la entidad, Corea del Norte es el país más peligroso para ser cristiano, seguido de Irak, Eritrea, Afganistán y Siria.

Monseñor Abdo Arbach, arzobispo de la ciudad siria de Homs, desvincula, no obstante, los ataques a cristianos de un conflicto religioso: “En Homs hay buena relación entre cristianos y musulmanes, celebramos las fiestas juntos y mantenemos una comisión formada por miembros de ambas confesiones para solucionar los problemas”. La relación entre ellos, según asegura, es igual a la que había antes de que comenzara la guerra. “No olvidemos que los musulmanes son también víctimas del terrorismo”, recuerda.