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Los Eagles of Death Metal acaban su concierto del 13 de noviembre

La banda que tocaba durante la masacre yihadista regresa para actuar ante supervivientes y familiares

Imagen de una actuación del grupo musical.

Mientras la noche de este lunes sonaba la música, por la sala Olympia una treintena de psicólogos se repartían para acompañar al público. La banda californiana Eagles of Death Metal estaba de vuelta en París para cumplir con su promesa de terminar lo comenzado, lanzada unos días después de la masacre perpetrada por los yihadistas el 13 de noviembre durante su concierto en la sala Bataclan, donde murieron tiroteadas 90 personas.

A la cita estaban invitados todos los supervivientes y los familiares de las víctimas. Para Patricia Correira, administradora de la asociación de víctimas 13 de noviembre, el concierto era una forma de seguir “los pasos de su hija y de su compañero”, ambos treintañeros que murieron en el atentado, “un homenaje espiritual, para continuar dándoles vida”. Stéphane T., que aquella noche acabó siendo rehén de los terroristas dos horas y media, quería aprovechar la ocasión para reencontrarse con otras víctimas y sobre todo, para disfrutar.

Unas 1.400 personas estaban invitadas al Olympia, con capacidad para 2.000 espectadores. El resto de las plazas se puso en venta de forma escalonada, a medida que respondían los invitados y para evitar la reventa. Pero no todos los familiares y supervivientes estuvieron presentes. Algunos se lo pensaron hasta el último momento. Para otros era demasiado pronto. “No voy, no porque tenga miedo, seguramente será el concierto con mejor seguridad del mundo, pero no quiero ponerme en una situación que me pueda generar estrés. En una sala con 2.000 personas, cualquier ruido, cualquier cosa me podría alterar”, explicaba la víspera un joven que no se sentía preparado a pesar de que las medidas de seguridad anoche eran máximas, con un perímetro especial en el que se cortó el paso a los peatones desde media tarde.

Tras los atentados, los Eagles of Death Metal anularon su gira europea y regresaron a Estados Unidos. A los pocos días anunciaron que volverían a París para “acabar” el concierto que los yihadistas convirtieron en uno de los escenarios del horror que recorrió aquella noche las calles de la capital francesa. Un total de 130 personas murieron en la Bataclan, varias terrazas de París y el Estadio de Francia.

“París es mucho más que un concierto. Espero no defraudar”, explicó antes de la actuación el vocalista, Jesse Hughes. “Es importante saber que no eran solo aficionados al rock’n’roll aquella noche, parisinos o franceses: eran amigos, confiados, con ganas de pasar un buen rato. Unas personas de la peor especie que pueda existir se aprovecharon de eso”, añadió, en referencia al nombre dado a la nueva gira, Nos Amis Tour, en francés.

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