La ausencia de Scalia alterará el curso judicial en Estados Unidos

El fallecimiento del juez y la falta de un sustituto condicionará las próximas sentencias

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ya se encontraba inmerso en uno de los cursos judiciales más determinantes de los últimos años antes de que falleciera el juez conservador Antonin Scalia. Su muerte, y la posible falta de un sustituto en los próximos meses, condicionarán el desarrollo de casos tan determinantes como los de la reforma migratoria de Obama, la ley de Texas que regula las clínicas donde se practican abortos, una sección de la reforma sanitaria relacionada con los anticonceptivos, la financiación de los sindicatos laborales y la discriminación positiva en las universidades.

La ausencia de Scalia ha desatado una batalla política entre el presidente, Barack Obama, y la oposición del Partido Republicano ante la nominación de su sucesor. La división en Washington hace que sea poco probable que éste sea designado antes del mes de junio, cuando el Supremo se pronuncie sobre los casos que estudia desde comienzos de año. La posibilidad de que muchos dictámenes acaben en empates a cuatro votos —entre los ocho jueces restantes— acarrea grandes derrotas tanto para los progresistas como los conservadores.

Las reglas de funcionamiento del Supremo establecen que el voto de un juez solo cuenta si está en su cargo en dos momentos clave: la votación del caso, que se celebra después de las audiencias orales en las que cada parte defiende sus argumentos, y el día en que se hace pública la sentencia. Scalia ya había participado en una de esas votaciones, la referente al caso sobre discriminación positiva, pero su ausencia el día en que el dictamen se haga público anulará su voto.

En el caso de empate, además, prevalece la decisión alcanzada por la última Corte de Apelaciones que haya juzgado el caso. Este resultado favorece en principio a los conservadores, pero guarda consecuencias negativas a largo plazo. Cada una de las demandas sería decidida sin un dictamen del Supremo, por lo que no se establecería ningún precedente legal, la normativa federal quedaría como está en la actualidad y las demandas podrían regresar a la Corte en un futuro próximo.

Esto es lo que puede pasar con cada uno de los grandes casos que estudia el Alto Tribunal este año:

La reforma migratoria de Obama

El presidente aprobó a finales de 2014, a través de una orden ejecutiva, una normativa para regularizar a casi cinco millones de indocumentados. La regulación fue denunciada por varios Estados liderados por republicanos, con Texas a la cabeza, hasta llegar al Tribunal Supremo. Un empate en este caso representa una gran derrota para la Administración Obama, ya que la Corte de Apelaciones dio la razón a los demandantes, que aseguran que el presidente se excedió en sus competencias.

La reforma sanitaria y los anticonceptivos

Siete demandantes acusan al Gobierno de Estados Unidos de violar su libertad religiosa al exigir a los empresarios cubrir los gastos de los anticonceptivos de sus empleadas a través del seguro médico. La Administración Obama ofreció la posibilidad de que quedaran exentos si redactaban un documento en el que rechacen pagarlo expresamente, pero los demandantes consideran que esto viola sus derechos. Un empate a cuatro hará que prevalezca la decisión de la corte inmediatamente inferior, que dio la razón a Obama en los aspectos más importantes de la demanda.

Discriminación positiva en la Universidad de Texas

Este es el único de los grandes casos cuyo dictamen no se verá afectado si se produce un empate. La juez Elena Kagan, del ala progresista de la Corte, no forma parte del jurado al haber participado en las primeras fases de esta demanda cuando pertenecía al equipo legal de la Administración Obama. La división entre conservadores y progresistas a la hora de votar daría la victoria a los primeros, resultando en una limitación del sistema de discriminación positiva que busca garantizar el acceso de estudiantes de minorías raciales a la universidad.

El derecho al aborto

El Supremo accedió en otoño a estudiar un caso relacionado con el derecho al aborto por primera vez en casi una década. En el centro de la demanda está una ley de Texas que amplía las condiciones que deben cumplir tanto los médicos como las clínicas donde se practican las interrupciones voluntarias del embarazo. Un empate supondría el cierre de más de 10 clínicas de Texas, ya que la última Corte de Apelaciones dio la razón al Estado. Sería una victoria limitada, ya que la falta de un dictamen del Supremo no modificaría la legislación federal vigente.

La financiación de los sindicatos

Un grupo de profesores de California asegura que la legislación que les obliga a contribuir a los sindicatos incluso si deciden no participar en sus actividades —fondos que sirven para costear gastos de negociaciones— viola su libertad de expresión. Scalia podía haber dado la victoria a los conservadores y a los demandantes. Pero un empate remitirá a la última decisión, que dio la razón a los sindicatos.

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