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Marcos Espinal | director de Enfermedades Transmisibles de la OPS

“No hay que esperar para actuar contra el mosquito que transmite el virus del zika”

El experto sostiene que, se demuestre o no la relación entre microcefalia y zika, debe actuarse sobre el insecto

La vacuna contra el virus del Zika no estará disponible al menos en uno o dos años, según los pronósticos más optimistas. La confirmación de si hay una relación directa entre este virus y los casos de microcefalia que se han multiplicado en Brasil y otros países americanos debería llegar antes, pero también tardará algún tiempo. Lo que no debe esperar, afirma Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es la movilización de los países afectados para contener la epidemia.

“La ciencia nos dirá si el zika es responsable de la microcefalia. Pero sea responsable o no, la campaña agresiva contra el mosquito hay que hacerla ahora, porque es mucho menos doloroso tener dos casos de microcefalia que tener 3.000 o 4.000 casos”, advierte en entrevista con EL PAÍS.

Pregunta. Al contrario que con el ébola, parece que en esta ocasión la OMS se ha apresurado a declarar una situación de emergencia. ¿Por qué?

Respuesta. La reacción de emergencia es para alertar y que los países nos pongamos los pantalones, que los jefes de Estado en las Américas entren directamente con esta campaña agresiva contra el mosquito. Independientemente de cuál sea la causa de la microcefalia, que pudiera ser el zika, pero pudiera no serlo también, los países tienen una herramienta muy importante: el control del mosquito. Porque si controlamos ese mosquito controlamos el dengue, la chikungunya y el zika.

P. ¿Qué pueden hacer los países desde ya para controlar el mosquito?

R. Ese control se puede hacer con medidas simples: recogida de basuras, eliminación de neumáticos, tapado de los contenedores de agua, que es donde el mosquito crece. Alcaldes de las Américas: ¡hay que recoger la basura! Eso es lo importante, además de educar a la población para que use ropas largas, mosquiteros, repelentes para evitar el contacto con el mosquito.

P. La respuesta de los países, ¿está siendo buena?

R. Sí. Los países están reaccionando a la llamada de la OPS de prepararse para reducir al mínimo el impacto que pueda ocasionar el virus del zika en sus poblaciones. Y el llamado que hemos hecho es que se trata de una campaña sostenida, porque en lo que nos llega la información de si el zika es causa o no (de la microcefalia), si eliminamos el mosquito, ahí estamos minimizando el impacto que ese virus pueda producir en los pueblos, en las mujeres embarazadas y en las que están en edad reproductiva. Sea o no sea la causa. Y no hay que esperar para eso.

P. Dado que el principal problema es la sospecha de un vínculo entre zika y microcefalia, ha vuelto a abrirse el debate sobre los derechos reproductivos en la región. ¿Cuál es la postura de la OPS?

R. Para la OPS, el embarazo es una decisión de la mujer y de su pareja, ayudados por su proveedor de salud. Es una situación muy delicada, en Latinoamérica una gran mayoría de embarazos no son planificados y no se habla abiertamente de muchas de estas cosas.

P. ¿Cree que hay más disposición ahora a hablar de estos temas?

R. Es complicado, pero creo que toda enfermedad que tenga una relación, si al final la tiene, con algo relacionado con el embarazo y los niños presenta oportunidades para diálogos y discutir qué es lo mejor. La OPS es respetuosa de las leyes de cada país, son países que tiene raíces históricas y religiosas que hay que respetar. El diálogo es lo importante. La discusión sobre estas cosas a veces raya entre lo ético y los derechos humanos. Lo importante es que a una madre que esté embarazada y que tenga un test de zika positivo se le siga con sus controles prenatales muy de cerca, se le dé toda la información para que ella tome toda su decisión y bueno, si un país tiene leyes que no permiten la terminación del embarazo (…) hay que ofrecer le la posibilidad de un equipo multidisciplinario, para el cuidado del bebé.