Macri busca la paz con los maestros y ofrece hasta un 40% de aumento

El Gobierno argentino sube un 40% el mínimo salarial para poder arrancar clases en marzo

El Gobierno de Mauricio Macri tiene una prueba de fuego inmediata de su capacidad de negociación con los poderosos sindicatos peronistas: el arranque de las clases en marzo, cuando acaba el verano argentino. Los maestros de la educación pública, con sus centrales detrás, amenazaban con un otoño caliente y un boicoteo de ese inicio del curso. Macri y su equipo, en especial el ministro de Educación, Esteban Bullrich, han tomado una decisión arriegada para evitar esa huelga simbólica: han ofrecido a los maestros un aumento del sueldo mínimo de los profesores, que rige para todo el país, de un 29% en el arranque del año y de un 40% a partir de julio.

No se trata de un aumento salarial para todos, es solo el mínimo lo que se toca, pero sobre él se construye el sueldo y sobre todo es un gesto muy claro que va a afectar a todas las demás negociaciones salariales. Macri necesita contener como sea la inflación desbocada, que se ha convertido en el principal problema político y económico de Argentina, y para eso está buscando una cierta contención salarial -que en Argentina se traduce en aumentos por debajo del 30%- pero este mensaje que se lanza con los maestros no va en esa línea.

Tal vez por eso Bullrich se empeñó nada más terminar la reunión clave en intentar reducir la importancia de la cesión del Ejecutivo. Mientras los sindicalistas comparecían con un tono de gran satisfacción -aunque el acuerdo aún no se ha firmado- Bullrich pedía a la prensa que no se malinterpretara el gesto del Gobierno. "Hay una confusión, no es un aumento salarial, hemos aumentado el mínimo para que ningún maestro en todo el país cobre menos de 8.500 pesos (570 dólares) al mes", insistió. Bullrich asegura que en algunas provincias hay maestros cobrando el salario mínimo argentino, 6.060 pesos (410 dólares).

"La negociación del aumento total seguirá marcada por lo que dijo el ministro de Economía, entre el 20% y el 25% de inflación que es la previsión para este año", insistió el ministro. Ahora queda la negociación más compleja, la de las provincias. La educación está transferida y son los gobiernos provinciales los que marcan el aumento final. El Gobierno federal también aumenta los fondos para compensar lo que las provincias con más problemas no puedan aumentar.

La provincia de Buenos Aires, la más rica, poblada y simbólica, está prácticamente quebrada y no quiere firmar un aumento por encima del 30%. Los maestros amenazan con no arrancar las clases allí. Pero este gesto del Gobierno de Macri facilita el remate de la negociación y demuestra que el presidente está dispuesto a aceptar que la inflación se le ha descontrolado mucho más de lo previsto.

En el Ejecutivo ya hay tensiones internas entre los que quieren aplicar un shock más duro para reducir como sea la inflación y los que apuestan por ir poco a poco para evitar que los sindicatos incendien el país y se acabe rápidamente el idilio que buena parte de los argentinos parecen tener con Macri. Con los maestros de momento parecen optar por el pacto. Pero la batalla sigue cada día.