Bruselas busca acelerar la devolución de migrantes a Turquía

La UE explora la posibilidad de reenviar también a sirios llegados a suelo comunitario

Europa busca desesperadamente la receta para aliviar la presión que ejerce la incesante llegada de refugiados. Conscientes de que el reparto de refugiados y los controles fronterizos inciden mínimamente en la crisis, los países se vuelcan en Turquía para resolver el problema. Más allá de frenar los flujos, la Unión Europea espera que Ankara readmita a todos los ciudadanos llegados a su territorio que no tengan derecho a pedir asilo. Y explora, además, la posibilidad de dar otra vuelta de tuerca a este mecanismo: devolver a los sirios que ya gozan de protección en Turquía, según explican fuentes comunitarias que exigen anonimato.

Las cifras de llegadas revelan un cambio en la composición de los migrantes que arriban a la UE a través de Grecia. Mientras el año pasado la inmensa mayoría de los 800.000 detectados en ese país eran sirios o iraquíes que huían de los conflictos en sus países, en la actualidad un 40% no se ajusta al perfil de asilado, aseguran esas fuentes. Lo que pretende la UE es activar acuerdos bilaterales de readmisión que comprometan a Turquía a aceptar todos aquellos migrantes sin derecho al asilo. En realidad, Grecia ya tiene ese acuerdo suscrito con Turquía, pero no se aplica.

El club comunitario exhibe un gran señuelo para que Turquía, que ya acoge a 2,5 millones de refugiados sirios y que se enfrenta a una nueva oleada tras los bombardeos de la zona de Alepo, acepte las devoluciones. Se trata de la eliminar el requisito de visado para los turcos que viajan a la UE, una ventaja largamente solicitada por empresas y ciudadanos turcos. Bruselas argumenta que sin ese acuerdo de readmisión, que espera poder aplicar ya desde junio de este año, no puede dar por concluida la necesidad de visado.

Pero la Comisión Europea explora una posibilidad de mayor alcance –y de dudosa legalidad- respecto a las devoluciones. Los expertos comunitarios estudian si se puede retornar también a los sirios que quieran pedir asilo en Europa. El argumento es que, si ya gozan de protección internacional en Turquía, deben volver allí y no abrir un nuevo procedimiento en la UE. Los expertos cuestionan el éxito de esta idea. “Con nacionalidades como los afganos o los paquistaníes probablemente puede funcionar. Pero con los refugiados es más difícil porque las organizaciones internacionales cuestionarán la idea de que Turquía sea un país seguro”, subraya Marc Pierini, experto del laboratorio de ideas Carnegie Europe.

Doble rasero

La clave está en esa consideración de Turquía como país seguro para ciudadanos de otros países. Para poder hacer las devoluciones, es necesario que los países otorguen a Turquía ese estatus, que paradójicamente no se aplica a los ciudadanos turcos. Es decir, la UE puede considerar que Turquía es un país seguro para hacerse cargo de los marroquíes llegados a la UE sin derecho a asilo y, en cambio, aceptar solicitudes de refugio de periodistas turcos que huyen de la persecución política en su país.

Aun así, la urgencia por frenar los flujos lleva a la UE a transitar esta vía para desprenderse de buena parte de quienes llegan a suelo comunitario. Y como segundo incentivo, Europa ofrece una promesa: acoger a un número aún por definir de los refugiados que ahora alberga Turquía y que podrían recurrir a un mecanismo legal para viajar de manera asegura a la UE, sin arriesgar su vida en el mar. Con ese objetivo tenían previsto reunirse este jueves, antes de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, los líderes de una docena de países dispuestos a acoger voluntariamente a refugiados a cambio de que Turquía frene las salidas y readmita a los que llegan.

Esa minicumbre se ha anulado a última hora porque por la parte turca tenía previsto asistir el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, que canceló el miércoles tras el atentado de Ankara, en el que murieron casi una treintena de personas. Antes de eso, el mandatario iba a ser recibido por las máximas autoridades de Bruselas: el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el del Consejo Europeo, Donald Tusk. Todos ellos insisten a Turquía en la necesidad de aplicar con más determinación las medidas pactadas con Bruselas para frenar las salidas de refugiados hacia Europa. Y, a cambio, prometen reforzar los incentivos disponibles.

Aun así, la migración tendrá un espacio en la cumbre europea que celebrarán los Veintiocho durante dos días en Bruselas. Será necesariamente corto porque los mandatarios centrarán sus esfuerzos en alcanzar un pacto con Reino Unido que evite la salida de la UE. Los dirigentes urgirán a aplicar las medidas ya acordadas (el reparto de refugiados entre países y las devoluciones de aquellos que no son candidatos al asilo) y prepararán nuevas medidas para la próxima cita de marzo.