Una turba quema la alcaldía de El Alto y deja seis muertos

Violenta protesta antes del referéndum que decidirá si Evo Morales puede presentarse en 2020

La violencia ha ensombrecido el último día de campaña previo al referéndum de reforma constitucional que se celebrará el domingo en Bolivia. Una protesta en El Alto, la cuidad satélite de La Paz, feudo tradicional de Evo Morales y ahora gobernado por la oposición, derivó este miércoles en una turba que quemó gran parte de la alcaldía. Al menos seis personas, según las informaciones oficiales, murieron por asfixia y 18 resultaron heridas.

Los hechos se produjeron en torno al mediodía. A esa hora, una marcha convocada por un gremio de padres de familia reclamaba mejoras en las obras de varias instituciones. Cuando llegaron a las inmediaciones de la alcaldía, según el testimonio de varios testigos, una turba atacó las instalaciones. El miedo y la confusión se apoderó del lugar. Mientras el fuego incendiaba la parte baja del edificio, las personas que se encontraban en el interior trataban de resguardarse en las plantas superiores. Algunos intentaron abandonar la alcaldía saltando por la ventana.

La alcaldesa, Soledad Chapetón, en el cargo desde el pasado junio, aseguró que detrás de la protesta se encuentran dirigentes afines al exalcalde Édgar Patana (en prisión) y que están procesados por distintos delitos. Además, varios testigos aseguraron que los asaltantes trataron de llevarse y quemar documentos que, supuestamente, comprometían a dirigentes vecinales.

Entre las decenas de personas que se aglomeraban frente al edificio, ennegrecido por el humo, ya apagado el fuego, se repetía una misma idea: la participación premeditada de dirigentes gremiales, próximos al Movimiento al Socialismo (MAS), el partido gobernante, en los actos violentos para tratar de sembrar el caos de cara a la cita electoral del domingo. El ministro de Gobierno, sin embargo, aseguró que se trató de una “franca provocación” de los funcionarios hacia los marchistas.

“Quieren suspender las elecciones porque saben que van a perder, saben que el no va a ganar”, aseguraba René Chimba, de 42 años, alteño. “La intención era suspender el referéndum del domingo”, aseguraba, por su parte, Elías Villa, de 28 años. Las autoridades, tanto los dirigentes de El Alto, opositores, como desde el oficialismo, se mostraban recelosas de tratar de ligar el ataque con la votación del domingo.

La protesta se produjo a la misma hora que, en el sur de La Paz, feudo tradicional de la oposición, el presidente Evo Morales celebraba el cierre de su campaña. Los bolivianos decidirán este domingo si permiten al líder indígena, artífice del mayor cambio social que ha vivido el país en la última década, la posibilidad de volver a presentarse a unas elecciones en 2020 y, de ganarlas, perpetuarse en el poder hasta 2025, año del bicentenario de la independencia del país andino. El alto porcentaje de indecisos entre el sí y el no, según todos los sondeos, será determinante.

El Alto ha sido tradicionalmente un foco de reivindicaciones. Vecina de La Paz, mayoritariamente poblada por migrantes indígenas del altiplano, de ahí surgió la conocida como guerra del gas que derivó en la salida del Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, en 2003. La antesala de la llegada al poder de Evo Morales, hoy más cuestionado que nunca por quienes le apoyaron fielmente en sus inicios.