El Papa recibe críticas de católicos argentinos por sus gestos políticos

Francisco mantiene una alta popularidad en su país, pero crece un grupo de fieles que le reprochan señales cercanas al kirchnerismo y distantes con Macri

El papa Francisco sigue siendo profeta en su tierra, aunque cada vez se oyen más críticas de un grupo minoritario pero creciente de católicos conservadores que reprochan sus gestos políticos cercanos al kirchnerismo y fríos con el nuevo presidente argentino, el liberal Mauricio Macri. Son cuestionamientos que ciudadanos comunes divulgan con mayor frecuencia en las redes sociales o a oídos de sus curas y que hace unos meses manifestó una política de misa diaria, Elisa Carrió, aliada de Macri.

Cuando era arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio se había enfrentado al kirchnerismo porque en sus mensajes, sin referirse a nadie en particular, denunciaba la corrupción y la falta de respeto a las instituciones republicanas en Argentina. En aquel tiempo, Carrió y la actual vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti, cultivaron una estrecha relación con Bergoglio. Incluso Macri, que era alcalde de Buenos Aires cuando en 2013 el cardenal fue designado pontífice, empapeló la capital con fotos y banderas papales.

Pero desde entonces los gestos políticos de Francisco cambiaron: entre 2013 y 2015 se reunió siete veces con la presidenta argentina de aquel tiempo, la peronista Cristina Fernández de Kirchner, muchas más que cuando era arzobispo; evitó felicitar a Macri por su victoria electoral de noviembre pasado y ahora ha enviado un rosario bendecido a una polémica dirigente social kirchnerista presa por supuesto tumulto e instigación al delito, Milagro Sala, cuya detención ha sido respaldada por el actual jefe de Estado. Incluso el que fuera secretario de Comercio Interior del Gobierno kirchnerista y controlador de precios y estadísticas, Guillermo Moreno, dijo este lunes al periódico económico ‘BAE’ que el Papa prologará un libro suyo. Habrá que ver si sus declaraciones son tan fiables como los índices de inflación que él manipulaba. "El Papa no mueve más de diez votos en el país", llegó a decir en la última campaña electoral el asesor de imagen de Macri, el ecuatoriano Jaime Durán Barba.

Todos estos gestos han llevado a que en las redes sociales algunos católicos argentinos manifestaran su desilusión con el papa de su país o que lo acusaran de meterse en política o de dividir a su grey. Al mismo tiempo, durante estos casi tres años de papado también ha ocurrido que Francisco ha consolidado respaldos dentro de los fieles practicantes pero también ha conseguido elogios de muchos alejados de la Iglesia. Está claro que Cristina Kirchner, sus seguidores y los católicos progresistas en general viraron radicalmente sus críticas contra Bergoglio y ahora también lo valoran.

“Escucho algunos católicos que critican al Papa, pero a un Papa se lo juzga por lo que hace en orden a la fe, y no por sus simpatias polticas”, comenta quien fuera portavoz de Bergoglio en la arquidiócesis de Buenos Aires, el sacerdote Guillermo Marcó, a partir de sus diálogos cotidianos con fieles. Esos comentarios también han llegado a oídos de una de las biógrafas de Francisco, Francesca Ambrogetti, coautora del libro ‘El jesuita’: “Sí, hay críticas, pero entiendo que son minoritarias. Hay encuestas que muestran el altísimo consenso de la población argentina, incluida la católica (77% del total). Hay gente que volvió a la Iglesia por Francisco, por su coherencia. Él tiene más consenso que otros pontífices, pero escucho y leo en redes sociales que lo critican por las diferencias en el trato a Cristina y a Macri, pero el 27 de febrero lo recibirá en Roma. Ahora lo critican por el rosario a Milagro Sala, pero él siempre apoyó a los movimientos sociales”.

Otra biógrafa, Evangelina Himitian, autora de ‘Francisco, el Papa de la gente’, también reconoce los reproches de ciertos católicos al jefe de la Iglesia: “Es gente que siempre lo cuestionó por varios puntos: su ecumenismo, su estilo de liderazgo, por cómo rompe con la tradición conservadora católica y, en ese sentido, por la forma en que vincula la política y la Iglesia. Son críticas eminentemente políticas de ciertos sectores que creen que pueden escribirle el libreto al Papa”.

El sociólogo experto en religiones e investigador de carrera Fortunato Mallimaci opina que “en Argentina la utilización política de lo religioso es bastante común”. Y no solo Cristina Kirchner lo ha hecho. “Macri había llenado de fotos y banderas Buenos Aires porque creía que Francisco le iba a ser funcional, pero se encontró con que había afinidad con Cristina. Ahora que gobierna con políticas alejadas de la doctrina social de la Iglesia, mientras el Papa habla de los pobres y en contra de la teoría del derrame de la riqueza, Macri piensa que Francisco es opositor. Que el Papa es político no es una novedad. Juan Pablo II estaba contra el comunismo. En la Universidad Católica Argentina destacaron cuántos de sus graduados están en el Gobierno de Macri, pero este papa es muy católico, quiere que estén en la Iglesia desde la Teología de la Liberación hasta el Opus Dei”.

"Ni defiendo ni critico (al Papa por regalar un rosario a la kirchnerista presa Sala) porque no me parece importante, soy muy creyente y separo los ámbitos de la política y la religión", opina la diputada Carrió, aliada del nuevo Gobierno, en diálogo con El País. Pero en junio pasado ella había advertido en declaraciones públicas a Bergoglio que sus frecuentes encuentros con Kirchner constituían un “enorme error”. “¡No me defraude Francisco! Cumpla en no meterse en la política de Argentina. Yo lo quiero pastor universal de todos. No lo quiero en una interna en el PJ (Partido Justicialista, peronista, con el que el Papa simpatizaba de joven). Francisco: ¡ojo! Cuando ‘jugás' en lo universal vos ‘movés’ la pieza y Dios mueve tu jugada. Cuando ‘jugás' en Argentina te ‘creés' Dios y no lo sos. ¡Vos sos un hombre, no Dios!”.

Quienes lo conocen a Bergoglio sostienen que le disguta la “falta de convicciones de Macri”. Dicen que en 2009, el arzobispo le pidió que vetara un fallo judicial a favor un matrimonio gay y el alcalde “hizo encuestas y lo permitió”. En 2010, Kirchner impulsó la ley del casamiento entre personas del mismo sexo, que fue desaprobada por la inmensa mayoría del partido de Macri, Propuesta Republicana (PRO), pero también resistió presiones internas para despenalizar el aborto. Los cercanos al Papa también opinan que Macri no hubiese llegado a presidente argentino sin que el pontífice enviara señales en contra del candidato kirchnerista a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Aníbal Fernández, acusado por un sicario de participar del negocio del narcotráfico. Añaden que ahora Bergoglio tiene preocupaciones más importantes que la política argentina, aunque nunca deja de aprovechar las oportunidades para “marcar la cancha”, es decir, delinear el campo de juego en su país.

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