El político mexicano Arne aus den Ruthen recibe una paliza de unos escoltas

El funcionario filmaba unas camionetas mal aparcadas en la Ciudad de México cuando fue agredido

Cuando uno camina por la Ciudad de México, tiene la sensación de estar pisando suelo ajeno. Frente a las viviendas hay, a menudo, cajas de madera o botellas de agua que indican que ese espacio es propiedad del primero que puso el material ahí. "Ponchamos llantas", advierten algunos carteles a quien se le ocurra dejar su coche en lo que parece el espacio público. Contra este tipo de actos trabaja el funcionario Arne aus den Ruthen. Graba en vídeo a "quienes se creen dueños de lo público". Una labor suicida teniendo en cuenta que, como le ocurrió el martes por la noche, muchos de esos individuos tienen escoltas capaces de silenciar la cámara y la boca de un derechazo.

La agresión a Arne aus den Ruthen comienza en el minuto 40.

El puesto de trabajo de Ruthen se considera una innovación política en México. Mientras Xóchitl Gálvez, jefa de la delegación Miguel Hidalgo -que alberga las colonias más acomodadas de la capital-, pone la cara; Ruthen pone el cuerpo. A veces literalmente. Él es la mano derecha de la presidenta municipal, su puesto se llama city manager: "Tengo a mi cargo los servicios urbanos, los contratos de obras publicas y el área de prevencion de delito, proteccion civil y area de desarrollo social", explica Ruthen. El nombre oficial de su puesto es director general de administración. Y para hacer "transparente" su labor, graba en vídeo todas las operaciones en las que los vecinos cometen faltas cívicas y las publica en redes sociales. Además, la delegación anima a que los habitantes hagan también sus denuncias de la misma forma.

La noche del martes le dieron una paliza por ello. Cuatro escoltas privados le golpearon en la cara, en las piernas y en el torso, según describió. Y se llevaron su teléfono móvil. Estaba grabando con él un directo, a través de la red social Periscope, para mostrar que las camionetas de esos hombres estaban mal aparcadas. Según cuenta, ya había tenido un encuentro peligroso con ellos la semana pasada. "Esta vez me estaban cazando", explicó este miércoles. Los autos pertenecían a la familia del director de la revista Miled, Raúl Libién, según ha denunciado Ruthen. "Esos mismos escoltas con esos mismos autos están identificados en el operativo del viernes", apuntó.

Mientras Xóchitl Gálvez, jefa de la delegación Miguel Hidalgo, pone la cara; Ruthen pone el cuerpo. A veces literalmente

Los agresores no tuvieron, al parecer, muy en cuenta que estaban siendo grabados en directo. Los seguidores de Ruthen enseguida dieron la voz de alerta cuando el vídeo se puso en negro tras algunos sonoros golpes. "Súbete hijo de...", le grita uno. La jefa delegacional hizo un llamamiento a los vecinos a través de Twitter para localizar a los que habían golpeado a Ruthen. Pocas horas después, fueron identificados, según confirmaron las autoridades. Uno de ellos está detenido y los demás tomaron declaración ante el Ministerio Público.

No es la primera vez que tiene problemas al denunciar con vídeo las faltas en la vía pública. El encontronazo de este martes vino provocado por otro similar la semana pasada con el personal de seguridad del mismo dueño. Ruthen intentó que movieran sus camionetas del mismo lugar y el empresario le espetó: "Te regalo mis coches", "A mi me pelas la...". Por esta frase, se desencadenó en Twitter el hashtag #LordMeLaPelas. Algunos le añaden: "Amo y señor de las banquetas".

Ruthen destaca que su trabajo consiste en "construir una base de ciudadanía". "Tratamos de hacer corresponsables a los vecinos del espacio publico y que cada uno asuma sus tareas. Este primer año irá encaminado a hacer valer las pequeñas normas de convivencia urbana y sancionar a aquellos que se las salten. Generaremos malestar pero en el largo plazo será provechoso", explicaba en una entrevista a este diario. El funcionario es consciente de que su trabajo implica ciertos riesgos: "El hecho de trabajar en la calle ya es peligroso. Pero sobre todo, cuando uno pone orden, mucha gente se resiste y las reacciones pueden ser violentas".

Sobre las críticas a su trabajo, referidas a la protección de los derechos de la imagen de los viandantes, Ruthen lo tiene claro: "Uno pierde su intimidad en el espacio público. Si no quieren ser exhibidos, que no se porten mal en la calle, porque los grabaremos".