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Mohamed Heikal, decano del periodismo árabe

Muy cercano a Náser, fue durante más de medio siglo el cronista más influyente de Egipto

Confidente de presidentes, analista político e incluso ministro sin cartera, Mohamed Hasanein Heikal fue el periodista más influyente de Egipto durante buena parte de sus siete décadas en la profesión. Gracias a su extensa red de contactos, tanto dentro como fuera del país, Heikal se convirtió en un cronista de excepción de la atribulada historia contemporánea del mundo árabe, si bien siempre desde un punto de vista cercano al poder, sobre todo durante la era del presidente Gamal Abdel Náser. Falleció el pasado miércoles en El Cairo a la edad de 92 años después de complicaciones derivadas de una enfermedad de riñón que le obligaba a someterse a diálisis periódicas.

Nacido el 23 de septiembre de 1923 en el seno de una familia de mercaderes del delta del Nilo, inició su carrera en el mundo del periodismo cubriendo la II Guerra Mundial en el norte de África para un modesto diario en lengua inglesa, el Egyptian Gazzette. Tras haber seguido la guerra de Corea y la elección de J. F. Kennedy, su vida cambió tras el triunfo de la Revolución de los Oficiales Libres, liderado por su íntimo amigo Abdel Náser, a quien conoció en las trincheras de la primera guerra árabo-israelí. Los dos fueron inseparables hasta la muerte del mítico raïs, que le incluyó en su gabinete en los preparativos de la guerra de 1967, que concluyó con una humillante derrota para Egipto.

Entre 1957 y 1974 fue el director del diario oficialista Al Ahram, junto con la radio La Voz de los Árabes, una de las principales herramientas de propaganda del régimen panarabista. Su columna de opinión de los viernes, titulada Francamente, se convirtió en un punto de referencia. Padre del llamado periodismo literario egipcio, y poseedor de un afinado sentido analítico, Heikal narró desde una posición privilegiada los diversos conflictos bélicos que sacudieron Oriente Medio durante la guerra fría.

El sucesor de Náser, Anuar el Sadat, le relevó al frente de Al Ahram en 1974, apartándole de los cenáculos del poder. Su distanciamiento del presidente egipcio le llevó a la cárcel en 1981, junto con centenares de activistas e intelectuales disidentes, tan solo unos meses antes de su magnicidio por haber firmado la paz con Israel. Autor de más de 40 obras, Heikal ofreció una ácida evaluación de la presidencia de Sadat en el libro El otoño de la furia. El asesinato de Sadat, considerada una de sus principales obras.

Su relación con Hosni Mubarak fue más distendida, pero no recuperó el rol de confidente del que había gozado con Náser. En 2012, un año después de la revolución que derrocó al tercer general en asumir de forma consecutiva las riendas del país, Heikal publicó un libro muy crítico sobre el legado del entonces apodado “último faraón”: Mubarak y su era. El veterano periodista continuó activo hasta sus últimos días, concediendo entrevistas e incluso asesorando al actual presidente de Egipto, el mariscal Abdelfatá al Sisi, cuyo golpe de Estado depuso al islamista Mohamed Morsi, primer presidente electo de Egipto. No en vano, sobre todo al inicio de su presidencia, Al Sisi quiso labrarse la imagen de auténtico heredero de Gamal Abdel Náser.

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