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Austria desafía a la UE al activar el cupo diario de refugiados

Solo 3.200 migrantes al día entrarán al país y se limitarán a 80 las peticiones de asilo

En un abierto desafío a la Unión Europea, el Gobierno austríaco puso en marcha este viernes una polémica medida con la que pretende limitar el flujo de refugiados al país. A partir de las 8 de la mañana, los guardias fronterizos tienen orden de permitir la entrada a Austria de 3.200 migrantes al día, principalmente hacia Alemania; el país restringe también a 80 las peticiones de asilo diarias que admitirá.

El Gobierno austriaco justificó la medida, que fue anunciada el miércoles pasado por los titulares de Interior y de Defensa, argumentando la incapacidad de la Unión Europea para controlar el flujo de refugiados y la falta de acuerdo sobre un mecanismo claro de acogida. “Estoy feliz con nuestra decisión y la mantendremos”, dijo la ministra del Interior, la conservadora Johanna Mikl-Leitner, poco después de que entrara en vigor. “Es importante que cada país a lo largo de la ruta de los Balcanes actué de forma más restrictiva en su frontera”.

La decisión del Gobierno austríaco de fijar un límite diario al flujo de refugiados causó una poca disimulada molestia en Berlín, donde el ministro del Interior, Thomas de Maziére, afirmó desde el Bundestag que el Gobierno no aceptará que otros países intenten solucionar el problema de los refugiados de forma unilateral para trasladar toda la carga a Alemania.

“Sería inaceptable, y a la larga no quedaría sin consecuencias por nuestra parte”, afirmó el ministro, sin citar de forma expresa a Austria como blanco de sus advertencias. De Maziére insistió en que la crisis de refugiados debería encontrar una solución europea y que el espacio Schengen debe ser respetado. Esto significa que es necesario proteger las fronteras exteriores de la UE y, en lo posible, controles mínimos dentro de Europa”.

Sin embargo, el portavoz del ministerio del Interior germano, Thomas Plate, fue más director y sugirió durante una rueda de prensa en Berlín que la medida austríaca de introducir un tope diario violaba las leyes europeas. “Vemos estos planes con cierto escepticismo; no lo puedo negar y queremos ver cómo funcionan en la práctica”, dijo el portavoz. “Como se sabe, existen dudas de que las cuotas anunciadas estén conformes con las leyes europeas”.

El jueves la Comisión Europea expresó su descontento con la medida, y dejó saber que la iniciativa representaba una abierta violación a la Convención Europea de Derechos Humanos, la Convención de Ginebra y el artículo 18 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. “Austria tiene una obligación legal de aceptar toda solicitud de asilo que se haga en su frontera”, señaló el jueves el comisario europeo de Migración, Dimitris Avrampoulus, al calificar de ilegal la cuota diaria adoptada por el Gobierno austríaco.

Pero el canciller austríaco, Werner Freyman, a su llegada a cumbre europea ignoró las críticas de la Comisión y anunció que su Gobierno mantendría la decisión de fijar un tope al flujo de refugiados. “Es impensable que Austria acoja a los demandantes de asilo de toda Europa”, dijo.

Pero la medida de su Gobierno causó una enorme molestia entre sus socios europeos. El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, en una clara muestra de exasperación, se atrevió a comentar que “las iniciativas nacionales” eran poco recomendables”.

Indiferente a las críticas, la ministra del Interior austriaca afirmó el viernes, que su Gobierno no descarta, en un futuro próximo, reducir la cuota diaria, una medida que espera consensuar con los países vecinos “No debemos trabajar el uno contra el otro, sino que tenemos que echar el freno en forma conjunta”, dijo Mikl-Leitner a la agencia austríaca de noticias APA.