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Multa de 3,6 millones de dólares a PetroPerú por los derrames de crudo en la Amazonía

La compañía estatal es sancionada por deficiencias en sus instalaciones

Desde 2011, según la Defensoría del Pueblo, cinco derrames de petróleo del Oleoducto Norperuano han afectado la Amazonía peruana. Los dos más recientes, el 25 de enero y el 2 de febrero. El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minas (Osinergmin) impuso el pasado jueves una multa de 3,6 millones de dólares a la empresa PetroPerú, operadora del ducto, “por no haber adecuado sus instalaciones para mantener la integridad del Oleoducto Norperuano”. La sanción se anunció tras otra fuga de crudo en la provincia de Jaén (Cajamarca) el miércoles, “aunque ha sido producto de un mantenimiento preventivo y ha quedado confinado en un arrozal”, explicó ayer el presidente del directorio de la compañía estatal, Germán Velásquez.

El funcionario indicó que realizarán las gestiones correspondientes antes de pagar la multa. “Tengo que leer el documento, ver los informes. Somos totalmente respetuosos”, respondió, y aclaró que la medida alude a anteriores fugas. “Esta sanción es independiente a los procesos sancionadores que podría iniciar contra Petroperú de acuerdo con las investigaciones que realiza en los derrames ocurridos el 25 de enero y 2 de febrero”, indicó el Osinergmin.

El desborde del miércoles pasado ocurrió también en el Oleoducto Norperuano en el distrito de Pucará (Jaén), al frente de una hidroeléctrica y a 70 metros del río Huancabamba. “Se contacta con el propietario de la zona donde se va a trabajar, en este caso un arrozal, se construyen ciertas pozas y lo más probable es que se derrame algo de petróleo”, explicó Velásquez. Un vocero de prensa de la empresa agregó que “no fue un derrame en sentido estricto”.

El presidente del Frente de Defensa de Pucará, Miguel Calleja, declaró que el ducto es un peligro porque “pasa por el centro de la capital del distrito”.

Pescado contaminado

Mientras, 60 jefes de familia de la comunidad nativa de Nazareth, afectada por el derrame del 25 de enero, han enviado una carta al presidente Ollanta Humala y a Unicef, refiriendo que niños y adultos han consumido pescado contaminado “y han trabajado en el recojo de petróleo y ahora presentan síntomas de enfermedad. Ninguna autoridad se ha presentado para alertarnos de los daños ni para brindarnos algún apoyo”, denunciaron.

La fuga de crudo en Morona (Loreto) ha afectado a 23 comunidades indígenas (3.500 personas). El ciclo de derrames, expansión de la contaminación por lluvias, y escasez de proteínas (peces) y agua potable puede repetirse en las cuencas amazónicas.

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