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Margallo: “El Asad debe estar en la negociación, pero no en la solución”

El ministro español en funciones se desmarca de los elogios del presidente sirio

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo.

“El Asad forma parte de la negociación, pero no de la solución”, afirma el ministro español de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, en respuesta al presidente sirio quien, en una entrevista publicada ayer en EL PAÍS, no descarta mantenerse en el poder 10 años más “si el pueblo quiere” y elogia a España porque, al contrario que otros países europeos, no intenta derrocarle.

“Ya en febrero de 2012, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, advertí de que no había solución militar para Siria. Mi postura fue escasamente compartida entonces. Se me dijo: no hay que preocuparse por El Asad porque caerá en tres meses”, recuerda Margallo. Cinco años después del inicio del conflicto sirio, el jefe de la diplomacia española presume de que su posición ha ido ganando adhesiones, ya que este se ha convertido en una crisis humana sin precedentes desde la II Guerra Mundial que está desestabilizando a toda la región y amenaza ya a la propia UE. Lo sucedido en los últimos meses ha demostrado, en su opinión, que “era ingenuo creer que Rusia dejaría caer a El Asad”.

Con todo, Margallo rechaza la petición de El Asad, quien, en sus declaraciones a EL PAÍS, expresa su esperanza de que España transmita en el seno de la UE el punto de vista de su régimen en torno al conflicto. “España no va a trasladar las posiciones de El Asad, sino sus propias posiciones”, advierte el ministro, “y estas se resumen en que hace falta un acuerdo político sobre el futuro de Siria que garantice la integridad territorial del país, un sistema democrático y un régimen laico”.

Para llegar a ese acuerdo, la única vía es una negociación en la que se sienten todas las partes, con excepción de los grupos terroristas. Pero la lista de organizaciones vinculadas al terrorismo, advierte Margallo, no la puede imponer cada uno de los interlocutores, sino que debe fijarla el Consejo de Seguridad de la ONU. Y un posible alto el fuego no se mantendrá, concluye, si no avanza el proceso político.

En lo que sí tiene razón El Asad es en que España se muestra reticente a una intervención militar. Margallo descarta la participación española en las operaciones de la coalición en Siria sin una resolución del Consejo de Seguridad o la petición del país afectado —por eso, 300 militares españoles instruyen al Ejército iraquí, pero no a la oposición siria— y advierte de los riesgos de la anunciada intervención terrestre de Turquía y Arabia Saudí. “No haría más que agravar el conflicto”, subraya, tras alertar del riesgo de enfrentamiento directo entre tropas saudíes e iraníes en suelo sirio.

Pese a que la posición española sea menos hostil al régimen de Damasco que la de otros socios, Margallo subraya que España asume “sus compromisos. Expresamos nuestras opiniones en el seno de la UE o la OTAN pero, cuando se llega a un acuerdo, somos absolutamente leales”.

La crisis de Siria ocupa buena parte de la agenda internacional. Incluida la reunión que los ministros de Exteriores del Grupo Mediterráneo de la UE —el llamado Med-7, que forman Portugal, España, Francia, Italia, Grecia, Malta y Chipre— mantendrán esta semana en Chipre.

 

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