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Europol crea un centro para luchar contra el tráfico de migrantes

Los expertos del organismo operarán en los puntos de entrada a la UE con mayor afluencia

El 90% de los demandantes de asilo que llega a Europa ha pagado a traficantes de personas para poder viajar. Unas redes que, solo en 2015, obtuvieron entre 3.000 y 6.000 millones de euros. La UE considera una de sus prioridades la lucha contra estos criminales que comercian con personas, sobre todo en plena crisis de los refugiados, y Europol está dispuesta a implicarse. Para ello, ha lanzado este lunes un nuevo Centro contra el Tráfico de Migrantes cuyos expertos actuarán en los puntos geográficos considerados “calientes”, por constituir la puerta de entrada del flujo migratorio. “Atajar la trata de seres humanos es una de las respuestas esenciales de los socios comunitarios a la actual emergencia. El nuevo centro mejorará el intercambio de información y la cooperación, sobre todo en términos operativos de la UE”, afirmó Rob Wainwright, director de Europol, al presentarlo en La Haya, sede la organización de la policía europea.

En 2015, más de un millón de migrantes entró irregularmente en Europa, un flujo masivo “que ha tenido un profundo efecto en el panorama delictivo europeo”, según el informe de Europol sobre el tráfico de personas en la UE. La mayoría de los recién llegados tuvo contacto con redes de tráfico, aunque también surgen comerciantes de personas que actúan por su cuenta y obtienen grandes beneficios. Europol indica que hay cerca de 40.000 sospechosos de trata de personas, de un centenar de nacionalidades (en su mayoría de Bulgaria, Hungría, Irak, Kosovo, Pakistán, Polonia, Rumanía, Serbia, Siria, Suecia y Turquía). “Las redes ofrecen toda clase de servicios. Además del transporte, proporcionan acomodo y documentos falsos a precios elevadísimos. Muchas veces, los migrantes se ven obligados a pagar trabajando de forma clandestina, una explotación que aumentará en 2016”.

Principales orígenes y destinos

  • Los migrantes vienen sobre todo de Siria, Pakistán, Afganistán, Irak, Senegal, Somalia, Níger, Marruecos y otros países africanos.
  • Otro flujo continuo, aunque menor, procede de India, Bangladés, China y Vietnam.
  • El tráfico se gestiona, principalmente, en Amman (Jordania); Argel y Oran (Argelia); Beirut (Líbano); Trípoli, Misrata y Benghazi (Libia); El Cairo (Egipto); Casablanca (Marruecos), Estambul e Izmir (Turquía).
  • Los destinos favoritos son Alemania, Reino Unido y Suecia.

El informe considera que el comercio de personas se ha convertido en “el negocio más apetecible para los grupos delictivos organizados y [que] sus rutas y puntos de llegada irán cambiando en el mercado de Europa”. Las redes operan a escala mundial. Fuera de la UE hay por lo menos 230 lugares desde donde se facilita el tráfico. Entre los implicados puede haber funcionarios de aduanas que evitan vigilar a cambio de sobornos; delincuentes especializados en falsificar documentos; expertos en el manejo de las redes sociales, o bien de espacios públicos, para organizar los viajes; conductores o traductores que ganan dinero de forma esporádica y oportunista; empresas legales como hoteles, transportadoras o agencias de viajes que aprovechan para blanquear dinero; y personas que trasladan las sumas obtenidas por los traficantes.

Dirigido por Robert Crepinko, uno de los gerentes de Europol, el nuevo centro “actuará como el núcleo para reunir la información necesaria sobre las redes de criminales que permitirá ayudar a otras instancias regionales europeas que luchan en su contra”, subrayó el funcionario. El centro, en sí mismo, es la respuesta al creciente número de solicitudes de apoyo llegadas de toda la UE. “Hacía falta coordinar una respuesta a escala comunitaria”, afirmó.

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