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Senadores mexicanos exigirán que se aclare el trato “VIP” a Moreira

La oposición e intelectuales ven los tratos de favor al político mexicano como maniobras "del viejo PRI"

Un grupo de senadores mexicanos exigirá al Gobierno que aclare el trato “VIP” que la embajada de México en Madrid dispensó a Humberto Moreira en España. La administración de Enrique Peña Nieto puso a disposición del expresidente del PRI toda la fuerza diplomática y legal para asistir al político cuando fue detenido en enero por supuestos delitos de blanqueo de capitales y vínculos con la organización criminal de Los Zetas.

Moreira es una pieza clave en toda la campaña para que Peña Nieto llegue a la presidencia. Ahora se la da un trato que no es el que reciben los mexicanos en el extranjero. Este es un comportamiento de bandas delictivas con sus miembros, una lealtad que va más allá de las instituciones”, dice el senador Mario Delgado, de Morena.

Delgado, a raíz de la información de EL PAÍS en la que se desvela los trámites que llevó a cabo el Gobierno en apoyo al exgobernador de Coahuila, un estado del norte de México, está recabando el apoyo de otros senadores para solicitar un informe a la Procuraduría –fiscalía- y a la Cancillería donde se detalle hasta dónde llegó este apoyo. “Es una operación de rescate para un colega del presidente”, ahonda Delgado.

Moreira en entrevista con Adela Micha

El 9 de febrero un juez español dictó el archivo de la causa contra Moreira, que desde que regresó ha estado residiendo en Cuernavaca, una localidad a una hora de la ciudad de México. Moreira ha defendido su inocencia en las entrevistas que ha concedido. La justicia española lo investigaba principalmente por blanqueo de dinero. Moreira ha sido acusado en su país de malversación de fondos durante su mandato en Coahuila, cuya deuda incrementó de 25 a unos 2.500 millones de dólares.

El senador Armando Ríos Piter, del PRD, cree que las maniobras diplomáticas buscaban que España zanjara de una vez por todas la investigación de la Audiencia Nacional. “La impresión que queda es que el cónsul estuvo atento e involucrado para dejar claro que no querían una indagación más profunda. No era conveniente escarbar en las relaciones de Moreira con el crimen organizado”, añade.

Moreira cursó estudios de posgrado en 2013 en la Universidad de Barcelona. En México se interpretó que el político había decido imponerse un autoexilio debido a los escándalos judiciales que le acechaban. Su imagen allí cambió por completo, como si quisiera ser una persona nueva. El político priista, debido a un intensivo ejercicio, pasó de ser un cuarentón en baja forma a un atleta con los abdominales marcados. Un selfie que se hizo frente al espejo corrió como la pólvora en redes sociales.

El catedrático de Historia Lorenzo Meyer sitúa a Moreira como un aliado político de Peña Nieto, y las maniobras del Gobierno como un regreso a las maniobras del viejo PRI, el autoritario . “La actitud de la embajada y la fiscal Arely Gómez responde a órdenes del presidente, que cierra filas y apoya a alguien de su entorno. Si la democracia consiste en llamar a cuentas a los políticos cuando violen el marco normativo, en México hay lo contrario de la democracia, el no llamado a cuentas para que prevalezca la impunidad. Ese es el mensaje del caso Moreira”, acaba el intelectual. 

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