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Los controles en Bélgica agravan la crisis de los refugiados

La decisión de Austria de limitar el paso de migrantes por su territorio ha creado un efecto dominó

La crisis de refugiados se agrava pese al cóctel de medidas —descoordinadas— que ensaya la Unión Europea. La decisión de Austria de limitar el paso de migrantes por su territorio ha creado un efecto dominó que amenaza con provocar un cuello de botella en el sur de Europa, pero no solo. Macedonia ha cerrado prácticamente la frontera con Grecia, lo que eleva la presión sobre Atenas para atender a un número cada vez mayor de refugiados. Y el ministro de Interior belga, Jan Jambon, ha anunciado durante la tarde del martes que a partir del miércoles habrá controles fronterizos con Francia. Entre 250 y 290 agentes de la policía federal se desplazarán a la zona fronteriza costera (entre Dunkerque y De Panne) para frenar el flujo que llega principalmente desde el campo de refugiados de Calais.

"Hemos informado a la Comisión Europea de que vamos a suspender Schengen temporalmente", ha declarado el ministro de Interior, Jan Jambon, según la prensa local. Se trata de frenar la entrada de inmigrantes por la línea costera (en la localidad de De Panne) que vienen de La Jungla, en Calais. El hecho de que una tercera parte del campo de refugiados se vaya a desmantelar en los próximos días ha puesto en alerta a las autoridades belgas que ya avisaban de que "no permitirían" ningún asentamiento en sus 60 kilómetros de costa. Bruselas no niega el movimiento de la autoridad belga —reunida de urgencia en Brujas, según el jefe de operaciones de la Policía de la zona fronteriza con Francia— y asegura que, de momento, no le ha llegado tal notificación. "Lo importante es que el Gobierno ha comprendido cómo se tiene que abordar [la crisis]", sostiene el jefe de operaciones de la Policía Local.

Las cifras revelan que el fenómeno migratorio arrecia: en lo que va de año, 110.000 personas han entrado en la UE por Grecia e Italia. El año pasado, ese volumen solo se alcanzó en el mes de junio, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones.

Ni el invierno ni el acuerdo con Turquía para contener los flujos migratorios han provocado resultados tangibles en Europa. Esa falta de avances lleva a algunos países a aplicar remedios unilaterales que empeoran la situación. Consciente de que las circunstancias se agravan, la Comisión Europea y la presidencia de turno del Consejo Europeo han pedido a los Estados que destierren la práctica de “pasar el problema a otro país; al hacerlo, los Gobiernos deberían tener en cuenta los efectos en los países vecinos”, han alertado el comisario de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, y el ministro holandés del ramo, Klaas Dijhoff.

Los países responden a la crisis con una oleada de reuniones fragmentarias. Austria, el país que ha indignado a la Comisión Europea al aplicar desde el pasado viernes un tope a las entradas —3.200 al día— y a las demandas de asilo que pueden ser aceptadas —80 diarias—, ha citado mañana a nueve países de la ruta de los Balcanes para “tratar de coordinar la gestión de fronteras y luchar contra el tráfico de personas”, indica un portavoz.

Quejas de Grecia

La cita ha merecido una queja formal de Grecia, que lamenta haber sido excluida de este encuentro (tampoco está Alemania, destino final de la mayor parte de los migrantes). Viena argumenta que ya existen contactos continuos con los socios comunitarios y que la reunión de mañana –con Albania, Bosnia, Kosovo, Bulgaria, Croacia, Macedonia, Montenegro, Serbia y Eslovenia- persigue otros objetivos.

Las quejas de Grecia revelan el nerviosismo de este país ante las consecuencias de los enfoques restrictivos que adoptan sus vecinos del norte. El director de Frontex, Fabrice Leggeri, ha alertado desde Berlín contra el cierre de fronteras entre Grecia y Macedonia que, según el personal sobre el terreno, se está produciendo en las últimas horas. La policía griega ha comenzado a recoger a los migrantes varados en ese paso fronterizo, según informa Reuters, que alude a “cientos de personas” bloqueadas por las autoridades macedonias. “Si se cierra la ruta de los Balcanes surgirán otras. No hay solución individual [a la crisis de refugiados]”, ha avisado el responsable de la agencia europea de fronteras, informa Efe.

Los 110.000 migrantes que la Organización Mundial para las Migraciones ha detectado en lo que va de año en Europa (al menos 102.500 a través de las islas griegas) superan incluso las últimas estimaciones de las instituciones comunitarias, que los situaban en 90.000. Esos datos dan una idea de las crecientes magnitudes a las que se enfrenta el continente. Bruselas ya ha avisado de que tiene listos planes de contingencia ante posibles “crisis humanitarias” tanto dentro como fuera de la UE (es decir, en Grecia y en otros países no comunitarios de la ruta de los Balcanes).

Fuera de todas las reuniones extraordinarias, los 28 Estados miembros abordarán la crisis este jueves, en una reunión de ministros del Interior. Además de organizar un desayuno con los países más afectados por los flujos, principalmente en la ruta de los Balcanes, los ministros han invitado al almuerzo a su homólogo turco, Efkan Ala, para insistir, una vez más, en que Ankara debe frenar las salidas de refugiados desde su territorio hacia la UE.

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