La policía de Brasil persigue al director de campaña de Lula y Dilma Rousseff

João Santana, publicista y estrella del marketing político del Partido de los Trabajadores es el nuevo objetivo de la policía dentro de la operación anticorrupción del caso Petrobras

João Santana, publicista y estrella del marketing político del Partido de los Trabajadores (PT) e ideólogo de las campañas electorales del expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y de la actual mandataria, Dilma Rousseff, es el nuevo objetivo de la policía dentro de la operación anticorrupción del caso Petrobras. La Policía Federal brasileña trató de detenerle ayer en Brasil junto a su esposa, Mónica Moura, pero ambos se encuentran en la República Dominicana, donde Santana trabaja en la reelección del presidente Danilo Medina.

La policía sospecha que el publicitario y su esposa tienen cuentas sin declarar en el extranjero operadas por empresas foráneas y alimentadas con dinero de la constructora Odebrecht, empresa envuelta en la trama corrupta. Los activos, según la policía, ascienden a alrededor de siete millones de dólares, aunque una parte de esta suma, según los agentes, podría haber financiado las campañas electorales del PT. Las fuerzas del orden aún no han aclarado este punto.

Santana es muy conocido en Latinoamérica. Ha ayudado a elegir a siete presidentes: Lula (2006); Rousseff (2010 y 2014); Mauricio Funes, en El Salvador (2009); Danilo Medina (2012), en la República Dominicana; José Eduardo dos Santos, en Angola (2012), y Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en Venezuela (2012). También trabajó en campañas de candidatos que acabaron derrotados en Panamá y Argentina.

En un comunicado, el abogado de Santana, Fabio Tofic Simantob, asegura que su cliente y su esposa “ya han programado su regreso inmediato a Brasil”, y que se presentarán ante la Justicia inmediatamente después de aterrizar.

Esta nueva etapa del caso Petrobras echa más leña al fuego de la crisis política del Gobierno, que deberá lidiar contra un incierto proceso de destitución contra la presidenta (impeachment) y contra un Congreso hostil.

La orden de detención contra Santana y su esposa surgió después de que la Policía Federal aprehendiera una carta de ella, en la que Mónica Moura había anotado detalles de sus cuentas bancarias —una en Citibank, en Nueva York, y otra en Londres— a fin de recibir los pagos.

El cerco se estrecha

Además de Santana, la Policía Federal también llevó a cabo inspecciones en las oficinas de la empresa constructora Odebrecht. El presidente y heredero de la compañía, Marcelo Odebrecht, detenido en junio de 2015 y que renunció al cargo para no perjudicar a la empresa, es uno de los pocos ejecutivos denunciados en el caso Petrobras. Este continúa en la cárcel debido a que no se ha resuelto el acuerdo de rebajar la pena a cambio de delatar a más implicados en la trama.

Ministro informal de propaganda

El experto en marketing político João Santana es una referencia en su campo desde que ayudó a convertir a Lula en presidente en 2006. En un inicio, la relación entre Rousseff y Santana no fue buena. Fue Lula el que los acercó. Después, el experto publicitario se convirtió en una suerte de ministro informal de propaganda del Gobierno y pasó a ser consultado por casi todos los líderes del PT. Siempre discreto y poco afecto a las entrevistas, en la campaña de 2014 acusó a Marina Silva de entregar la economía a los bancos. También en este caso, acertó: Rousseff fue elegida.

La relación entre el heredero del imperio Odebrecht y el publicista João Santana empezó a quedar más clara en junio del año pasado, cuando la policía encontró, en el teléfono celular del expresidente de la contratista un mensaje dirigido a otro ejecutivo de la compañía: “Hablar del riesgo cta [sic] suiza llegar a su campaña”. Para los agentes, se trata de una posible referencia a los pagos realizados por Odebrecht y que fueron depositados en las cuentas de Santana para ser utilizados en las campañas de la presidenta Dilma Rousseff.

El cerco se estrecha sobre el Partido de los Trabajadores, que ya ha visto involucrado en la ingente trama de corrupción de Petrobras al tesorero, João Vaccari. No es el único apuro por el que pasa la formación emblemática de Brasil. Lula está en la mira de la policía. Se le acusa también de haber aprovechado de los fondos de empresas involucradas en la trama para adquirir un piso en la playa y una casa en el campo. Estas acusaciones aún no han sido probadas.

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