Chile batalla contra sus kilos de más

Las autoridades toman medidas contra las enfermedades provocadas por una dieta poco saludable y el poco ejercicio

En pleno verano y con buena parte de la población vestida con ropa ligera y trajes de baño, aquello que se oculta en invierno parece difícil de disfrazar: los chilenos sufren de obesidad. Basta echar un vistazo en las playas y piscinas del país para darse cuenta de un problema que acapara la atención de las autoridades sanitarias, pero que no se ha logrado detener ni revertir. De acuerdo a la última Encuesta Nacional de Salud, un 64,5% de la población sufre de exceso de peso (más de un 25% de grasa en el cuerpo). Con estas cifras, Chile encabeza la lista sudamericana de obesidad, según el Observatorio Mundial de la Salud de la OMS. En todo el continente, solo Estados Unidos y México presentan un índice superior (ver infografía).

Hasta los años sesenta Chile era un país de desnutridos, pero este perfil cambió rápidamente. En las últimas dos décadas los índices de obesidad se han disparado y la impresión de las autoridades que trabajan en nuevas mediciones es que incluso han aumentado. Lorena Rodríguez, jefa del Departamento de Nutrición del Ministerio de Salud (Minsal), indica que el problema es especialmente grave en los niños: más de un 30% de los menores de cero a siete años sufre de exceso de peso.

La obesidad ha acarreado problemas sanitarios a Chile, porque condiciona las principales causas de muerte y enfermedad del país. Un chileno muere cada hora como consecuencia directa de la obesidad (no por enfermedades asociadas a la gordura, como la diabetes o la hipertensión). De cada 11 fallecimientos, uno es por exceso de peso. El Minsal señala que, aunque el país tiene una expectativa de vida alta (79 años), se ha detectado que existe mucha gente que está comenzando a enfermar precozmente por obesidad. Los años de vida saludable perdidos, según las autoridades, implican una importante carga económica para Chile.

La dieta de los chilenos no es saludable. La última Encuesta Nacional de Consumo Alimentario mostró que solo un 5% de la población se alimenta de forma adecuada y un 95% requiere cambiar sus hábitos. Los mayores problemas de alimentación y de obesidad se concentran en las zonas rurales y en los estratos socioeconómicos bajos, donde se consume mayor cantidad de alimentos con altos contenidos de energía y nutrientes críticos. La población con mayores recursos consume mayor cantidad de frutas, verduras, lácteos y pescado. Porque aunque este país tiene una extensa costa, los productos del mar son caros y no se encuentran fácilmente. A esto se suma el hecho de que los chilenos no tienen el hábito de consumir pescado.

De acuerdo a un estudio de la Organización Panamericana de la Salud, México y Chile son los países latinoamericanos donde más se consumen bebidas azucaradas, snacks y las llamadas comidas rápidas, asociados al aumento de la obesidad, y el índice ha aumentado consecutivamente desde 1999 hasta la fecha.

La dieta es una de las causas directas de la obesidad, así como el sedentarismo: la Encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física y Deportes de 2012 indica que el 82,7% de la población es sedentaria. Las autoridades, sin embargo, están cambiando el enfoque para intentar atacar la enfermedad. La especialista del Minsal explica que es imposible lograr buenos resultados sin considerar los determinantes sociales y los entornos alimentarios, que son los factores que finalmente determinan las decisiones de las personas a la hora de comer: el conocimiento y la educación, los precios y la oferta de los alimentos, las creencias (como que las gaseosas dan mayor estatus social) o la publicidad.

La nueva ley 20.606 apunta justamente a entregar mayor información a la población sobre la composición nutricional de los alimentos, regular la publicidad y lograr, de esta forma, una oferta alimenticia más saludable. Aprobada con dificultad en el Congreso, comenzará a regir en junio próximo y está especialmente enfocada a los niños.

Una ley pensada en los niños

Chile, junto con otros países de las Américas, ha aprobado el plan regional contra la obesidad infantil a través de la OPS. “Este es un paso importante que busca que la prevalecía de obesidad no suba. Está enfocado en este caso infancia, porque los hábitos se crean a edades tempranas”, señala la doctora Paloma Cuchí, representante del organismo en Chile.

La exigente ley chilena 20.606 apunta fundamentalmente a los niños. La normativa que comenzará a regir el 26 de junio próximo determina que los alimentos deberán tener un etiquetado que advierta sobre los altos contenidos de azúcares, sodio, grasas saturadas y calorías. Si sobrepasan los límites establecidos por el MINSAL, los productores deberán rotular el envase con un símbolo negro con letras blancas. Ninguno de los alimentos con este sello podrá tener publicidad dirigida a los menores de edad. Tampoco venderse, regalarse ni ofrecerse en establecimientos educativos de la primaria y secundaria.

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