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El Pentágono entrega este martes su plan para cerrar Guantánamo

El objetivo es enviar a terceros países a los presos que no suponen una amenaza y trasladar a EE UU al resto

La Casa Blanca tenía hasta el martes 23 de febrero para presentar ante el Congreso “una estrategia de detención integral” sobre cómo manejar a los actuales y futuros detenidos en la guerra contra el terrorismo. En otras palabras, el Pentágono debía presentar en esa fecha al Congreso el plan para el cierre definitivo del penal estadounidense situado en la bahía cubana de Guantánamo. Jeff Davis, portavoz del Pentágono, declaró esta noche de lunes: “Es nuestra intención cumplir con el plazo” impuesto.

La Casa Blanca ha ido recibiendo actualizaciones del plan que propone el Pentágono para vaciar la cárcel que a día de hoy alberga 91 reclusos y que en su momento de mayor ocupación tuvo 779 prisioneros. Este martes tendrá el plan definitivo. La Administración Obama pretende un diseño para el futuro de Guantánamo que implica enviar a terceros países a los detenidos que tienen el visto bueno de Defensa para ser puestos en libertad y trasladar al resto de los reos a alguna prisión dentro de Estados Unidos, algo a lo que hasta ahora se ha opuesto firmemente el Congreso -y nada hace pensar que eso vaya a cambiar-. Solo un pequeño grupo de congresistas, liderados por el senador republicano John McCain, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, han manifestado su disposición a aceptar esa opción.

“El plan es presentar al Congreso lo que pensamos y lo que consideramos es el camino necesario a seguir para lograr el cierre de Guantánamo”, añadió Davis. El portavoz adelantó que, efectivamente, el plan pasa por transferir presos a terceros países y reubicar en territorio estadounidense a otros. Debido a ello, el Pentágono lleva estudiando desde el año pasado instalaciones penitenciarias capaces de acoger a esos presos, tales como Fort Leavenworth, en Kansas o una prisión federal en Colorado, donde ya está recluido el egipcio Ramzi Yusef, autor del ataque contra el World Trade Center en 1993, y el asesino en serie Ted Kaczynski, conocido como Unabomber.

La Casa Blanca no es optimista sobre la actuación del Congreso, que hasta el momento ha bloqueado todos los intentos de la Administración para vaciar el vergonzoso penal. Así lo ha declarado Josh Earnest, portavoz de Obama, quien ha dicho este lunes que su pesimismo se basaba “en la manera en que muchos miembros del Congreso han tratado este asunto en los últimos siete años".

A los prisioneros de Guantánamo les vigilan y atienden hoy en la base militar más de 2.000 personas, entre militares y personal civil dedicados a ellos y al sistema de tribunales creado para juzgarlos. Según estas cifras, cada preso cuesta a las arcas estadounidenses una media de 4,4 millones de dólares al año, lo que convierte a Guantánamo en la cárcel más cara del planeta.

Obama prometió nada más asumir la presidencia cerrar la prisión. Y aunque ha tenido en contra siempre al Congreso puede que también le haya pesado a la hora de tomar una decisión los serios problemas legales que plantea trasladar a EEUU a los cerca de 50 peligrosos terroristas que se encuentran en el penal, muchos de los cuales confesaron bajo tortura, lo que podría llevar a un juez a ponerlos en libertad. Sin duda, el presidente no desea eso.

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