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El subcomandante Marcos, libre de cargos después de 20 años

La Justicia mexicana suspende las órdenes de arresto contra el líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

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La Justicia mexicana ha desistido de las acusaciones penales contra el subcomandante Marcos y 12 miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), según anunció el martes en un comunicado el Consejo de la Judicatura Federal. Durante 21 años, el líder zapatista fue señalado por delitos como sedición, motín, rebelión, terrorismo, apología del delito y portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército.

El juez Juan Marcos Dávila Rangel del Estado de Chiapas ordenó sobreseer la causa penal contra los 13 zapatistas porque, de acuerdo a la ley penal de Chiapas, los delitos de los que se les acusaban han prescrito. Por lo que las autoridades ya no pueden cumplir con las órdenes de arresto que existían en contra del subcomandante. La ley local considera que cuando no existen acciones por parte del Ministerio Público durante la mitad del tiempo que duraría la pena por lo delitos, el caso debe ser cerrado.

De todos los delitos de los que el guerrillero fue acusado en febrero de 1995, el de mayor gravedad y pena es el de terrorismo. La pena por terrorismo en México puede ser de hasta 40 años de cárcel. Tras 21 años, la Justicia ha dejado atrás los señalamientos contra Marcos. “Ha transcurrido el término que establece la ley para que opere la prescripción de la acción penal que pudiera ejercer la representación social de la Federación”, apunta el comunicado.

El subcomandante Marcos encabezó el 1 de enero de 1994 el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas (sur de México). La movilización demandaba el respeto a los derechos humanos y políticos de los pueblos indígenas, ignorados por el Gobierno mexicano durante décadas. La rebelión consiguió hacerse del control de varias comunidades —que todavía mantienen una especie de autogobierno— y después de varios meses de negociaciones con el Gobierno mexicano cedió al desarme.

La identidad del subcomandante Marcos fue revelada en 1995 por el Gobierno del expresidente Ernesto Zedillo. Bajo el pasamontañas y la pipa se ocultaba Sebastián Guillén, un profesor universitario que confesó alguna vez a la prensa que trabajó en El Cortés Inglés y fue vendedor ambulante en Madrid. Hermano de Paloma Guillén, diputada federal por Tamaulipas y ferviente militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido del Gobierno. Sin embargo, las causas penales contra el subcomandante Marcos nunca incluyeron su nombre real. Tanto en las montañas como en el juzgado, hasta el día de hoy, se le conoce como El sub.

El EZLN denuncia abusos en Chiapas

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha roto su silencio para denunciar a través de un comunicado los abusos que algunas comunidades de Chiapas han sufrido en el último año. El texto, firmado por el subcomandante Moisés y el subcomandante Galeano (antes conocido como el subcomandante Marcos), describe la situación de pueblos que no son zapatistas y que han sido víctimas de despojos de tierras, tala ilegal, secuestros y violaciones. El grupo ha anunciado también que en los próximos días convocará a actividades a todas las comunidades zapatistas.

“Es la historia y cultura de comunidades indígenas que creyeron que los malos gobiernos y las organizaciones partidistas están para ayudarlos”, apunta el documento que ha sido difundido a través de las redes sociales. Los zapatistas señalan que el Gobierno mexicano condiciona la entrega de beneficios de los programas sociales a algunas comunidades indígenas y en la mayoría de los casos no cumple lo que promete. “Hasta tenían sus carteles y playeras de que el gobierno sí cumple”, dice el comunicado en referencia al Partido Verde y al gobernador Manuel Velasco.

Además, el texto hace una crítica a la participación de los funcionarios públicos en los actos de la Iglesia católica, aunque no hace una referencia directa a la visita del papa Francisco a Chiapas. “(Los gobernantes) reciben las bendiciones del Alto Clero, que les abre las puertas de las catedrales para que, paga mediante, reciban los sacramentos, exculpen sus crímenes y violaciones, y vuelvan a posar, puros y sonrientes, en las fotos de la prensa de paga y en la televisión”.

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