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Chile observa con atención la política boliviana

Los países están enfrentados en La Haya por la demanda de Bolivia de acceso soberano al Pacífico

Aunque con cautela y aparente distancia, Chile ha observado con especial atención el proceso electoral de Bolivia, que lo demandó ante el tribunal internacional de La Haya por un acceso soberano al océano Pacífico. “Chile pretende tener una relación de Estado a Estado con Bolivia, independiente de quienes sean sus gobernantes. Una relación de diálogo, madura, y respetuosa”, señaló el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Heraldo Muñoz, encargado de emitir la única declaración que el Gobierno de Michelle Bachelet hará sobre el referéndum, que finalmente determinó un triunfo del no a la intención de Evo Morales de buscar una nueva reelección.

El canciller chileno aprovechó la oportunidad, nuevamente, para llamar al diálogo: “Reiteramos nuestro ofrecimiento de establecer relaciones diplomáticas plenas con Bolivia, sin condiciones”.

Al margen de las reacciones públicas, sin embargo, Chile ha sacado algunas conclusiones que le permiten hacer un seguimiento del nuevo mapa de poder interno de su vecino. Una de las lecturas es que Morales, que utilizó la demanda marítima como arma de campaña, no logró que el acceso al mar definiera el referéndum. Por lo tanto, la pretensión de acceso soberano al Pacífico se mantiene como un argumento neutral. De acuerdo al análisis de los resultados, en la consulta ganó el voto ilustrado y de las clases medias, justamente el que apoya con mayor vigor conceptual y racionalidad la demanda boliviana. Un aspecto que llama la atención de Chile es que permanece vigente una división que se pensaba superada: la fuerte diferencia entre las ciudades (donde triunfó el no) y el campo (donde Morales sigue manteniendo su apoyo).

En definitiva, Chile estima que el Presidente no consiguió convencer a sus compatriotas de que el éxito de la demanda depende de su figura, como lo intentó establecer en su campaña. El mensaje que los bolivianos han querido trasmitirle a Morales sobre este punto, sin embargo, todavía no resulta claro para las autoridades chilenas: o los ciudadanos piensan que cualquiera está en condiciones de llevar adelante el juicio en La Haya o, definitivamente, no están de acuerdo con la forma en que el mandatario y su Gobierno han llevado adelante la demanda en el tribunal internacional.

A Chile, en cualquier caso, no le interesa la inestabilidad de Bolivia y que vuelva a su vieja historia de Gobiernos inestables que caen de un día a otro, explican desde el Ejecutivo. Tampoco, sin embargo, que la estabilidad se logre contra los principios democráticos. Ambas situaciones trastocan la legitimidad de las autoridades, indispensable para lograr diálogo racional, como aspira Santiago de Chile.

Morales no consiguió que sus compatriotas apoyaran la posibilidad de poder reelegirse en 2019, aunque Chile estima que el mandatario tiene tiempo suficiente como para convocar a una nueva consulta ciudadana, como lo realizó Hugo Chávez en Venezuela luego de una derrota. Aunque La Haya debería haber concluido el juicio sobre el acceso soberano al Pacífico en 2018, según el calendario, los resultados cambian el mapa interno del Gobierno de Evo Morales. De partida, las autoridades chilenas estiman que la derrota del oficialismo apresurará un conflicto en el MAS por la sucesión entre el canciller David Choquehuanca (indigenista) y el vicepresidente, Álvaro García Lineras (de la izquierda), que también se halla debilitado luego de la derrota del Ejecutivo en la consulta.

En cualquier caso, Chile no sabe a qué conduce el resultado del referéndum con respecto a La Haya, aunque se prevé que, debilitado, Morales podría levantar con mayor fuerza el discurso político del acceso soberano al Pacífico.

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