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Peña Nieto: “Iguala no puede quedar marcada por la tragedia”

El presidente de México hace una defensa férrea de su Gobierno en un escenario simbólico: la ciudad en la que desaparecieron los 43

En un escenario tan simbólico como la ciudad de Iguala, donde ondeó por primera vez la bandera de México y dos siglos después desaparecieron 43 estudiantes, Enrique Peña Nieto hizo este miércoles una defensa férrea de la actuación de su Gobierno en un caso que por momentos cuestionó su eficacia ejecutiva en seguridad y le restó crédito internacional. "Este es un municipio emblemático de nuestra historia nacional, no puede quedar marcado por estos trágicos acontecimientos", dijo.

El presidente visitó por primera vez esta ciudad del empobrecido estado de Guerrero, pese a que está a poco más de dos horas de la Ciudad de México. Rodeado de la cúpula militar y policial, defendió las indagaciones de la fiscalía: "Durante un año y cinco meses el Estado mexicano ha desplegado un amplio esfuerzo institucional para procurar justicia a partir de una investigación profunda, transparente y abierta, contando incluso con la colaboración de diversas instancias internacionales".

Precisamente los expertos designados por la OEA y peritos argentinos que colaboran con las familias han puesto en entredicho lo resultados de la misma. Solo uno de los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre de 2014 ha sido identificado a través del estudio de unos huesos calcinados encontrados en un basurero cercano a Iguala, lugar donde los sicarios detenidos aseguraron haber quemado al resto. Sin embargo, los estudios sobre el terreno de estos forenses independientes descartan que un fuego de esa magnitud se llevara a cabo allí esa noche.

El presidente, iniciado el segundo tramo de su mandato, ha elegido Iguala para conmemorar el 195 aniversario de la bandera a sabiendas del peso nacionalista que tendrían sus palabras. Peña Nieto alabó la estabilidad que el PRI, su partido, le dio a México con décadas en el poder ininterrumpido, "de manera pacífica", cuando la sucesión era más una elección interna de líderes que un plebiscito en las urnas. "Pocas naciones pueden decir lo mismo", destacó.

En ese mismo sentido, insistió en que la economía mexicana va bien pese a la subida del dólar y la crisis del petróleo. Definió el futuro de México como envidiable para otras naciones de su entorno. "Hay una apertura económica y de competencia, pero también de apertura a las ideas y a la crítica, a las preferencias y a las diferencias", agregó para restar peso a las alabanzas que poco antes había lanzado al viejo PRI, al que se le critica todavía el manejo autoritario del poder.

Cuestionado por los escándalos de corrupción, la falta de desarrollo económico y la cuenta pendiente de zanjar con una investigación fiable el caso de los 43, intentó reivindicar los logros de su mandato. El gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, no compartió el tono optimista del presidente y dijo que cree que hasta no se esclarezca la desaparición de los estudiantes "no se cerrará la herida".

Iguala es el lugar donde desaparecieron los 43 tras un enfrentamiento con la muy corrupta policía municipal, bajo el mando de un alcalde relacionado con las mafias locales. Hay más de 100 detenidos entre pistoleros, narcos, policías y políticos pero ni así el Gobierno ha transmitido la sensación de que estaba procurando justicia.

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