Las respuestas unilaterales dificultan una solución europea a la crisis de refugiados

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El caos fronterizo tensa la reunión de ministros del Interior de la UE

Migrantes afganos, en una plaza de Atenas. EFE

La distancia entre lo que Europa dice y lo que acaba haciendo en la crisis de refugiados es cada vez mayor. Los ministros del Interior de la UE defendieron este jueves la necesidad de dar una solución conjunta al problema, pero cada país respondió por su cuenta. Austria ratificó que seguirá aplicando límites al tránsito de refugiados, Alemania amagó con tomar medidas similares y Grecia advirtió de que no aceptará “convertirse en Líbano”, donde los refugiados sirios suman más de una cuarta parte de la población. Fruto de esa tensión, Atenas llamó a consultas a su embajadora en Viena, una protesta inusitada entre socios comunitarios.

La Comisión Europea, principal defensora de una estrategia común a la crisis de refugiados, observa con impotencia los atajos que adoptan muchos Estados miembros para aliviar la presión de los flujos en su territorio. “Las soluciones individuales están entorpeciendo el enfoque europeo”, lamentó el comisario de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, tras la reunión de ministros del ramo. El responsable comunitario lanzó un ultimátum: “Solo nos quedan 10 días. Si no logramos resultados, todo el sistema corre el riesgo de desplomarse”.

Lo que ocurrirá dentro de unos 10 días —el 7 de marzo— es la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que la UE ha fijado con Turquía para exigirle lo que le lleva reclamando desde noviembre: que cesen las salidas de migrantes desde las costas turcas hacia las griegas. Varias fuentes diplomáticas subrayaron la importancia de esa fecha, aunque de aquí a entonces no se aplicará ninguna nueva medida que permita aventurar cambios en la tendencia. En lo que va de año, han entrado en Europa unos 110.000 migrantes, un volumen similar al de los seis primeros meses de 2015, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones.

La mayor urgencia por lograr resultados inminentes proviene de Alemania, principal receptora de los refugiados. El país celebra varias elecciones regionales esa misma semana, el 13 de marzo, y la canciller, Angela Merkel, necesita trasladar el mensaje de que controla la situación. Berlín amenazó este jueves con adoptar soluciones similares a las austriacas, con cuotas de tránsito y de demandas de asilo en su territorio, si toda la ruta de los Balcanes continúa cerrando fronteras, como está ocurriendo en los últimos días.

Llamada a consultas

La ministra austriaca y su homólogo griego chocaron por el impacto que las restricciones fronterizas provocan en Grecia, donde hay más de 1.000 personas bloqueadas, sin poder continuar la ruta hacia Macedonia. “Grecia siempre dice que no es posible controlar la frontera externa. Si no puede, ofrece el mejor argumento para que se impongan medidas [unilaterales]”, atacó la austriaca Johanna Mikl-Leitner, antes de la reunión.

El griego Yanis Mouzalas avisó: “Grecia no aceptará convertirse en el Líbano de Europa, en un almacén de almas, aunque vaya acompañado de más financiación”. Fuentes diplomáticas sugieren que Atenas podría amenazar con no dejar entrar en su territorio a las barcazas que llegan de Turquía, aunque por el momento en lo único que trabajan sus autoridades es en poder reenviar a suelo turco a quienes no tienen derecho a asilo.

Casi simultáneamente a esas tensiones verbales, el Gobierno griego llamaba a consultas a su embajadora en Austria. Ese gesto, el equivalente diplomático a un puñetazo en la mesa de negociación, obedecía a la exclusión de Grecia de una reunión restringida que convocó el Ejecutivo austriaco el pasado miércoles para hablar de la crisis de fronteras. Viena invitó a nueve países de la ruta de los Balcanes, sin contar con Grecia ni con Alemania. Atenas entiende que las restricciones de paso provocarán que más y más migrantes queden bloqueados en su territorio.

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