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ANÁLISIS

Una prueba para el futuro de Irán

La eliminación de reformistas en el Parlamento y la Asamblea de Expertos no acabará los proyectos de Rohaní

El pueblo iraní acude a las urnas para elegir a los miembros de la Asamblea Consultiva Islámica. Estas elecciones forman parte de un proceso general en el que también se elige a los 88 miembros de la Asamblea de Expertos. Es la primera vez, desde 1979, que se escogen los dos órganos políticos al mismo tiempo. La Asamblea de Expertos se encargará de designar al próximo líder supremo. Dada la mala salud del actual, el ayatolá Alí Jamenei, es muy probable que esta Asamblea, que se elige para un mandato de ocho años, designe a su sucesor.

Estas elecciones son las primeras desde la toma de posesión del presidente Hasan Rohaní en 2013 y la firma del histórico acuerdo nuclear con Estados Unidos y otras cinco potencias mundiales, en julio de 2015. Aunque Rohaní y su Gobierno demostraron su fuerza política al obtener el acuerdo y la rebaja de las sanciones, los comicios van a servir para confrontar los logros de su presidencia con las estrategias y prioridades de los ultraconservadores.

Sin embargo, lo que se ha manifestado en estos meses ha sido una convergencia entre tres figuras fundamentales de la revolución, Hasan Rohaní, Hashemí Rafsanyaní y Hasan Jomeiní (el nieto del ayatolá Jomeini), que, con su candidatura a formar parte de la Asamblea de Expertos, quieren hacer retroceder a ultraconservadores como Ahmad Jannatí y Mohammad Taghi Mesbah-Yazdi y conseguir una victoria sobre todos los que han dominado el país desde la elección del expresidente Mahmud Ahmadineyad en 2005.

Una tarea difícil, porque el Consejo de los Guardianes, el influyente órgano supervisor que examina todas las leyes aprobadas por el Parlamento, descalificó a un gran número de candidatos. De los 3.000 aspirantes reformistas, sólo aceptó la candidatura de 30, es decir, el 1%. Esta cifra representa un auténtico triunfo de los intransigentes, que están preocupados por la gestión de Rohaní, tanto en política interior como en las relaciones diplomáticas con Occidente.

No obstante, la eliminación de los reformistas en el Parlamento y la Asamblea de Expertos no va a poner fin a los intentos de Rohaní de seguir impulsando su agenda entre los elementos de la Guardia Revolucionaria más pragmáticos y sensibles a las razones económicas y los miembros más flexibles de la facción conservadora en el Parlamento.

Es indudable que el resultado de las elecciones a la Asamblea de Expertos tendrá honda repercusión en la política exterior e interior de Irán. Con la importancia que tiene el papel del líder supremo, la decisión que tome la futura Asamblea marcará un punto de inflexión para la revolución iraní y sus consecuencias nacionales e internacionales.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

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