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El Gobierno de Venezuela desaloja el penal de Margarita

El traslado momentáneo de los presos se realiza para remodelar el centro e imponer un nuevo régimen interno

El Gobierno de Venezuela ha logrado desalojar el internado judicial de San Antonio de la isla de Margarita, en el mar Caribe, donde hace poco más de un mes los presos, en un alarde que lució como un desafío al Estado, homenajearon a su asesinado líder Teófilo Rodríguez Cazorla, alias Conejo, con una salva de balas. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y abonaron razones a la idea de que durante el régimen chavista se ha desintegrado el monopolio estatal de las armas.

La requisa, anunciada el 27 de enero por la ministra Iris Valera tras la escandalosa difusión de los vídeos tomados por los propios reclusos, culminó ayer sin episodios violentos y siguiendo al pie de la letra el manual no escrito de procedimientos chavistas. La Fuerza Armada Nacional aposta vehículos antimotines a la entrada del penal mientras el Gobierno negocia con el líder —o Pran, como se le conoce en la jerga delincuencial— su traslado y el de los internos a otras cárceles para remodelar las instalaciones e imponer lo que han dado en llamar “el nuevo régimen penitenciario”. Al regresar los reclusos usarán un uniforme de color amarillo, llevarán el pelo a cepillo y observarán casi un orden militar: horarios establecidos para las comidas, para el descanso, pero sobre todo el esfuerzo por mantener ocupados el tiempo que en otros penales se dedica al ocio.

La ministra Varela mostró en Twitter imágenes del traslado reivindicando la política carcelaria del régimen chavista: “Con autoridad y respeto a los privados de libertad realizamos el desalojo del internado judicial de Nueva Esparta”.

La cárcel de Margarita, que albergaba a 1.828 hombres, llamó la atención de la opinión pública cuando el diario The New York Times reveló en un vídeo cómo era la vida puertas adentro. Conejo, que tomó el control del penal a mediados de la primera década de 2000, mandó construir una discoteca, una arena para las peleas de gallos, piscinas para la visita, trajo mesas de billar y pequeñas parrilleras para asar la carne, según se observa en el documental. Los internos estaban armados y consumían drogas delante de la cámara. Lospranes decían que solo de esa manera se “humanizaban” los penales.

El caos del hacinamiento

El Internado Judicial de San Antonio fue inaugurado durante el Gobierno del socialdemócrata Jaime Lusinchi (1984-1989). Los pabellones fueron construidos para albergar 450 reclusos, pero la población penal se multiplicó por cuatro a medida que se retrasaron los procesos judiciales y aumentó el número de delitos.

El desalojo que se está llevando a cabo en estos días, para cambiar el régimen penitenciario, supone también el incremento del hacinamiento en otros reclusorios. Las críticas de la oposición y de los expertos del área han apuntado en esa dirección.

Pero en Margarita, a juzgar por las autoridades, los internos no tendrán todas esas distracciones cuando regresen en unos 60 días. Varela ha querido aprovechar la toma para reforzar su autoridad y comunicar que el 90% de los establecimientos penitenciarios ya han sido controlados por el Estado. En esa cuenta se incluyen también los retenes para adolescentes. El Estado controla 38 de las 52 cárceles para adultos, pero aún no ha avanzado en la toma de los recintos de Tocorón (centro de Venezuela) y Vista Hermosa (suroriente), entre otros.

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