Europa recorta en defensa mientras gasta más en seguridad

Los atentados yihadistas de París han llevado a la UE a conceder flexibilidad en el gasto

Dos policías montan guardia en una librería del centro de París tras los atentados del 13-N.

Europa se enfrenta al desafío de conjugar la caída continuada de su gasto en defensa, un descenso que se ha acentuado especialmente tras la crisis económica y financiera de 2008, con la necesidad de aumentar su presupuesto en seguridad ante la amenaza del terrorismo yihadista, que en 2015 ha golpeado con furia el Viejo Continente. Frente a las demandas de la UE de austeridad, los líderes piden más flexibilidad presupuestaria para proteger mejor a la ciudadanía.

Las importaciones de armas en Europa cayeron un 41% durante el periodo comprendido entre 2011 y 2015 con respecto a los cinco años anteriores, según un estudio del Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI) publicado esta semana.

“La caída es en parte resultado de las presiones económicas que han forzado a Estados como Grecia a reducir de manera considerable la compra de armamento”, estiman los autores del informe, unas limitaciones que han obligado a algunos países a hacer mayores recortes. Mientras que en el último lustro Reino Unido ha disminuido sus importaciones de armas en un 17%, Grecia lo ha hecho en un 77%.

La reducción en la compra de armamento es paralela a la disminución del gasto en defensa en general. Según el SIPRI, que solo tiene datos actualizados hasta 2014, desde 2008 Francia ha recortado esta partida presupuestaria en un 3% y Alemania, en un 1,4%. Mayor ha sido la caída en Reino Unido, con un descenso del 13%.

El año pasado, según un reciente informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), la caída de la inversión en defensa ha continuado: un 12% en Francia, un 16% en Alemania y un 9% en Reino Unido, los tres únicos países europeos cuyos presupuestos en defensa figuran entre los diez más altos del mundo. Los tres primeros son Estados Unidos, China y Rusia.

Sin embargo, los atentados yihadistas de París del pasado 13 noviembre, en los que murieron 130 personas, han llevado a la Unión Europea a conceder flexibilidad para que los Estados impulsen sus programas de seguridad. Tan solo cuatro días después de la cadena de ataques, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dio margen presupuestario a Francia para reforzar la lucha antiterrorista, si bien el presidente francés, François Hollande, ya había proclamado meses antes su elección de seguridad frente a austeridad con el anuncio de un incremento en el gasto de defensa.

Alemania también intenta seguir la senda marcada por Francia. El pasado enero, la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, propuso un gasto extra en seguridad de más de 100.000 millones en los próximos 15 años. Y Bélgica, origen de varios de los autores de la matanza de París, ha anunciado más inversión en la lucha antiterrorista para reforzar el despliegue policial e incrementar los programas de prevención de la radicalización y desradicalización.

Según la publicación experta en seguridad y defensa IHS Jane’s, hasta 2019 los países de Europa occidental podrían incrementar su gasto en defensa en unos 50.000 millones de euros.

En el este de Europa, la amenaza expansionista de Rusia, que en 2014 se anexionó Crimea, ha sido la que ha empujado a Polonia y a los países bálticos a reforzar sus programas de defensa. Aunque Varsovia ha disminuido su compra de armamento en un 61% entre 2011 y 2015 con respecto al lustro anterior, en 2013 adoptó un programa de modernización militar de 10 años y encargó a Estados Unidos un lote de misiles de largo alcance y un sistema para reforzar la defensa aérea, según el SIPRI. Estonia, Letonia y Lituania, aunque a menor escala que Polonia, también han hecho un mayor esfuerzo presupuestario para renovar su armamento.