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Asesinadas a golpes en Ecuador dos turistas argentinas

El Gobierno de Rafael Correa detiene a los presuntos responsables del crimen, que se ha resuelto en un día y en internet

La historia de la desaparición y muerte de dos turistas argentinas en Ecuador se ha resuelto en un día y en Internet. El ministro ecuatoriano de Interior, José Serrano, informó en Twitter desde primera hora de la mañana del domingo que estaba activada la búsqueda de las jóvenes Marina Menegazzo y María José Coni, que desaparecieron el 22 de febrero en la playa de Montañita —una de las más visitadas por extranjeros en la Ruta del Sol—, y que ninguna había salido del país. Minutos más tarde, el presidente Rafael Correa también se apuntaba a las redes sociales y respondía con un tuit a la hermana de Menegazzo: “¡Ánimo Belén! Ya tenemos a nuestra policía investigando. Un abrazo a tus padres y a los de María José. Todo Ecuador con ustedes”. Poco después venía la mala noticia y el titular de Interior hacía público que habían encontrado los cadáveres de las turistas en un sector alejado de Montañita con golpes en la cabeza, y que habían dado la noticia a sus padres, en Argentina.

Pasada la medianoche y mientras las redes sociales destilaban odio por la inseguridad y también echaban la culpa a las víctimas, el ministro anunció, nuevamente por Twitter, que habían capturado en tiempo récord a los responsables de la muerte de las jóvenes. Ayer se mostraron las fotos de los presuntos culpables y Serrano cerraba el caso en Guayaquil.

Según la versión oficial, el ecuatoriano Ponce M. es el autor confeso del asesinato de María José Coni, y quien señaló a otro, alias El Rojo, como el asesino de Marina Menegazzo. Según la tesis del Gobierno, las turistas conocieron a estos hombres en un bar de la playa la tarde del 22 de febrero. No tenían dinero porque les habían robado en el hostal donde pernoctaban en Montañita y su plan era trasladarse haciendo autostop ese mismo día hacia Guayaquil y seguir el viaje a Perú. Allí, el 25 de febrero, pretendían tomar un vuelo de Skyairline a Chile y luego a Mendoza (Argentina).

En algún momento de ese 22 de febrero, según la policía, se trasladaron a la casa del autor confeso del crimen (en Parroquia Manglaralto, provincia de Santa Elena), donde fueron asesinadas en la madrugada del 23. Ponce M. relató que él y su compañero habían bebido y que quiso abusar de María José, por lo que para someterla la golpeó con un palo, causándole una herida mortal. Y que luego, en la otra habitación, observó que El Rojo estaba apuñalando a Marina. Después, este llevó los cuerpos en una carretilla, a unos 400 metros de su casa, dejando uno abandonado y otro semioculto a unos 40 metros de distancia. Allí es donde la policía los encontró el domingo, pero no se menciona una parte de la historia contada por la crónica roja (de sucesos) el viernes pasado, antes de que saltaran las alarmas. Ese día se reportó en Parroquia Manglaralto el hallazgo de un cuerpo envuelto en bolsas de plástico y en avanzado estado de descomposición. El fiscal Eduardo Gallardo dijo que no podía identificarlo, ni siquiera el sexo, y dispuso el traslado del cadáver no identificado a Guayaquil.

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