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El kirchnerismo retrocede en el Congreso argentino

En tres meses de Gobierno, Macri acerca a diputados y senadores peronistas

El peronismo kirchnerista y sus aliados, que entre 2011 y 2015 habían dominado el Congreso, están perdiendo terreno. Desde que el liberal Mauricio Macri asumió el poder hace casi tres meses, el grupo parlamentario ha ido resquebrajándose. En febrero pasado, el kirchnerista Frente para la Victoria (Fpv) perdió 17 de los 101 diputados que tenían y quedó reducido a 84, menos que los 92 de Cambiemos, la coalición de Macri. Esos 17 pasaron a formar el Bloque Justicialista, con el discurso de que supuestamente desean seguir siendo opositores pero al mismo tiempo pretenden colaborar para que al nuevo presidente argentino "le vaya bien". Asombra el rápido giro discursivo de dirigentes de este nuevo grupo como Diego Bossio, que hasta diciembre pasado dirigía la Seguridad Social en el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y era un furibundo crítico de Macri y los periodistas independientes.

Otros diputados que antes habían sido aliados del kirchnerismo, los siete del grupo peronista Juntos por Argentina y los seis del Frente Cívico de la provincia norteña de Santiago del Estero, comenzaron a dar señales de acercamiento a Macri. Varios de estos exkirchneristas responden a gobernadores de provincias que requieren de fondos federales para los gastos cotidianos de sus distritos y para la concreción de obras públicas. Además anhelan recuperar el acceso al crédito internacional para financiar sus déficits y por eso se prevé que respalden el nuevo acuerdo del Gobierno argentino con los ‘fondos buitre’, que acabaría con la suspensión de pagos vigente desde 2014 y también abriría el grifo del financiamiento para el Estado federal.

Con los votos de los exkirchneristas, Macri lograría 122 votos en la Cámara de Diputados, con lo que le faltarían siete para la mayoría absoluta necesaria para la aprobación de proyectos de ley, como el pacto con los ‘buitres’. Deberá convencer entonces a los 36 peronistas antikirchneristas liderados por Sergio Massa o a los ocho del grupo Progresistas, que encabeza Margarita Stolbizer. Este lunes Massa y Stolbizer acordaron una agenda común en el Congreso, dieron a entender que apoyarían el convenio con los acreedores, pese a considerarlo injusto, pero advirtieron de que presionarían por una bajada del impuesto a la renta.

Pero toda ley también debe ser aprobada por el Senado. Allí el FpV se mantiene unido, con 42 escaños, pero hasta el propio jefe del grupo, Miguel Pichetto, ha evidenciado diferencias internas al abogar por un acuerdo con los ‘buitres’. Habrá que ver cómo votan entonces los 25 senadores del FpV de las 12 provincias que gobieran este frente, todos necesitados de recursos en un año de pronosticada contracción económica. Cambiemos tiene solo 15 senadores y necesita 37 votos para aprobar proyectos. Va a requerir el apoyo de algunos de esos kirchneristas, el de los diez peronistas antikirchneristas o el de los dos progresistas.

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