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Un policía desvela cómo murieron los cinco de Tierra Blanca en México

Las autoridades aprehenden al octavo agente vinculado a la desaparición de los muchachos el pasado 11 de enero en Veracruz

Familiares de los cinco jóvenes desaparecidos en Veracruz. EFE

El Gobierno mexicano ha informado de la detención de un policía, cuyo testimonio detalla la muerte de los cinco jóvenes desaparecidos el pasado 11 de enero en Tierra Blanca, Veracruz, sobre el golfo de México. Roberto Campa, subsecretario de Derechos Humanos del ministerio de interior mexicano, informó ayer a los familiares de los cinco sobre la detención del agente, el octavo que tienen hasta ahora en custodia. Campa ha explicado que los jóvenes “fueron quemados, molidos y tirados a un pequeño río”, de acuerdo a la información de que disponen.

El agente detenido se llama Rubén Pérez Andrade y sus declaraciones resultan clave para la investigación ya que, según ha explicado Campa, presenció la detención de los muchachos, cuatro hombres y una mujer, su muerte y la desaparición de los cadáveres. Hasta ahora, las autoridades habían encontrado restos de dos de los cinco jóvenes, sangre en un caso y restos óseos en otro. El hallazgo se produjo hace semanas en un rancho en el pueblo de Tlalixcoyan, a 65 kilómetros de Tierra Blanca. Inconformes con las explicaciones de las autoridades, los familiares de los cinco pidieron la intervención del Equipo Argentino de Antropología Forense, que actualmente analiza los restos. Los argentinos divulgaron hace unas semanas su informe sobre el basurero de Cocula, en el estado de Guerrero, lugar donde el Gobierno dice que fueron quemados los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en septiembre de 2014 en el cercano pueblo de Iguala.

El padre de uno de los desaparecidos, José Benítez, ha declarado al portal web Animalpolítico.com: “esta persona ya confesó y dijo como pasó todo de todo hasta que ya perdimos a nuestros chamacos… confesó que nos los mataron”.

Ayer, también, trascendieron las declaraciones de uno de los siete policías que las autoridades mantenían bajo custodia. El diario digital blog.expediente.mx consiguió las declaraciones del agente Edgar Reyes Heredia ante la fiscalía de Veracruz. Miguel León, uno de los autores del texto, explica que Reyes Heredia compareció dos veces ante la fiscalía a mediados de enero. En un primer momento, el policía explicó que pararon el auto en que viajaban los cinco jóvenes, un Volkswagen Jetta, porque circulaba demasiado rápido. Les revisaron, comprobaron que los papeles estaban en orden y les dejaron marchar. No pasaron 24 horas hasta que el agente se desdijo. En una segunda declaración, Reyes Heredia confesó que sus compañeros, todos detenidos, subieron a los muchachos a la patrulla y se los llevaron: “se adelantaron sobre la carretera y se metieron ahí por donde estaba una chatarrera, y ahí se orillaron y en eso bajaron cuatro -policías- de la camioneta y uno de ellos apuntó con una pistola y los bajaron del Jetta, y los subieron a una camioneta y se los llevaron”. Fue entonces cuando uno de los agentes ordenó a otro que “se llevara a perder el carro”.

EL PAÍS ha podido saber que la fiscalía mexicana maneja denuncias que apuntan que esa “chatarrera” pertenece a Basilio, “El Chatarrero”, uno de los integrantes del cartel Jalisco Nueva Generación, organización delictiva que estaría detrás de la muerte de los muchachos, junto con los policías. Hasta ahora, las autoridades mexicanas han detenido al presunto líder del cartel en Tierra Blanca, Francisco Navarrete, a su hijo y a Junior Alarcón, otro presunto miembro del cartel.