Las cinco vidas rotas de Puebla

Víctimas de feminicidio, cinco mujeres embarazadas han muerto en los últimos dos años en esta región de México

Los feminicidios en el Estado de Puebla (centro de México) que más han conmocionado a esta región son aquellos donde las víctimas son mujeres embarazadas que han muerto a manos de sus parejas. En los últimos dos años, la Fiscalía ha registrado cinco feminicidios en estas condiciones y en todos ellos el presunto responsable se encuentra en prisión y bajo proceso penal. El juez no ha dictado sentencia para ninguno de ellos. Estos son los casos:

Samaí Márquez Salgado

17 de febrero de 2016 | 25 años | 2 meses de embarazo

Samaí tenía un tatuaje cerca del hombro que decía “Soy tu voz” con el que manifestaba su activismo en la defensa de los animales. “Amaba la vida”, dice su madre Norma Salgado. Samaí conoció a su novio Rafael Portillo en el gimnasio y llevaba una relación con él que su familia conocía, a pesar de que estaba casado. Samaí estudió Psicología y el jueves 18 de febrero iba a entrar a un trabajo nuevo en un banco, pero no llegó. Portillo envió un día antes un taxi por ella, que la llevó a la periferia de la ciudad. Trató de convencerla de que no tener al hijo de ambos, pero ella se negó. En medio de la carretera, Portillo apuntó y disparó.

Mireya Pérez

11 de octubre de 2015 | 35 años | 2 meses de embarazo

En el suelo de la casa en el barrio de Nuevo Paraíso había dos cuerpos. La vecina de Mireya Pérez fue la mañana del 12 de octubre a servirle el desayuno a la pequeña Maleny, de 4 años, pero tanto la madre como la hija yacían en el piso sin vida. La noche anterior Daniel Hernández Jiménez, el novio de Mireya, las había visitado. Mireya y él bebieron unas cervezas y comenzaron a discutir. Los vecinos fueron testigos de los gritos, de una escena más de violencia en el extrarradio de Puebla y después el silencio. Hernández Jiménez clavó una navaja en la yugular de su pareja y después en la de Maleny.

Paulina Camargo

25 de agosto de 2015 | 19 años | 4 meses de embarazo

La familia de Paulina Camargo acude todos los domingos a la misa de 10 de la mañana en la Catedral de Puebla. Lleva casi siete meses desaparecida y aunque la Fiscalía no ha encontrado su cuerpo, su novio José María Sosa ya ha sido acusado de feminicidio. Él fue el último que estuvo con ella la última tarde de agosto que se supo algo de ella. Un vídeo muestra a Paulina y a José María abordando un taxi que los lleva al departamento de él. Un bebé no era el plan, pero para ella un aborto no era una opción. José María ha confesado que la estranguló y que llevó su cuerpo a un contenedor industrial de basura. La búsqueda siguió en el basurero municipal entre toneladas de restos, pero Paulina nunca apareció.

Iraís Ortega

21 de octubre de 2014 | 23 años | 6 meses de embarazo

A Iraís Ortega le faltaba completar el último trimestre de su embarazo, pero seguía asistiendo a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) para conseguir su título en Cultura Física. Su exnovio Juan Carlos Sánchez había renunciado a la crianza del hijo de ambos, pero el 21 de octubre de 2014 llamó a Iraís para proponerle pagar algunos de los gastos. Debían verse en persona, así que ella fue al barrio de Tres Cruces pero ya nunca volvió. Él intentó convencerla de someterse a un legrado, ella se negó. Sánchez le inyectó una sustancia tóxica que la mató, después puso el cuerpo en una maleta y lo abandonó en una carretera. Las investigaciones apuntan a que el exnovio de Iraís no actuó solo y tenía como cómplice a otra chica con quien ya tenía una relación.

Karla López Albert

30 de enero de 2014 | 31 años | 5 meses de embarazo

La desaparición de Karla López Albert mantuvo en vilo a la ciudad de Puebla durante una semana. La mujer de 31 años había salido de su casa para encontrarse con Manuel Forcelledo Nader, el padre de su hijo. Sus amigos sabían que algo no estaba bien: “La tenía amenazada y a fuerza quería que abortara. No quería a mi nieto”, ha comentado su padre Carlos López, ante la prensa mexicana. Karla acudió a la cita en un salón de fiestas, pero Manuel no estaba solo y había dos hombres más allí. Entre los tres sometieron a la chica hasta el estrangulamiento. Uno de los cómplices de Forcelledo se encargó de llevar en coche el cuerpo de Karla hasta la delegación Tláhuac en la Ciudad de México. “Estamos pidiendo que se haga Justicia ante esa mente perversa”, clama su padre.