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Jorge G. Castañeda | Autor de Sólo así

“Si se polarizan las elecciones en 2018 puede ganar un independiente”

El intelectual y académico mexicano promueve con un ensayo una candidatura independiente única para derribar a la partidocracia en las presidenciales

El intelectual y académico Jorge G. Castañeda (Ciudad de México, 1953) no se anda con medias tintas. Acaba de publicar Sólo así, un ensayo-manifiesto (Debate) donde defiende con claridad la que considera única opción política viable para México: una candidatura independiente en las elecciones presidenciales de 2018. Enemigo declarado de la partidocracia, Castañeda confía en que dichos comicios se conviertan en un plebiscito entre el pasado y el futuro. Entre un sistema agotado y un movimiento capaz de absorber las ansias de regeneración de la sociedad civil. Entretanto, el que fuera canciller con el presidente Vicente Fox deshoja la margarita de si presentarse o no.

Jorge G. Castañeda, en su casa de Ciudad de México.

 

Pregunta. En su libro plantea un cambio de eje. Sustituir la dicotomía izquierda-derecha por independiente-partidocracia. ¿Pero cómo definiría su agenda? ¿De izquierdas, de derechas, de centro?

Respuesta. La defino como ciudadana. Yo planteo lo que los partidos no van a proponer por su propia naturaleza.

P. Pero defiende el matrimonio homosexual, el aborto, la legalización de la marihuana, la defensa del consumidor… ¿Eso es una agenda progresista, no?

R. Progresista o liberal. Y en temas de corrupción muy antiestablishment, rebasando las geometrías.

P. ¿Compite Andrés Manuel López Obrador, antiguo aspirante presidencial del PRD y ahora líder de Morena, por el mismo electorado que el candidato independiente?

R. López Obrador trata de situarse como un outsider porque busca ese nicho. Pero es tan parte de la partidocracia como los otros. Ni más ni menos. Es un político profesional, con prácticas clientelares, posiciones retrógradas y una dependencia del sistema electoral igual a los demás. Si quiere mostrarse como un outsider, que devuelva los 400 millones de pesos que le otorgó el Instituto Nacional Electoral.

P. ¿Por qué ahora es buen momento para los independientes?

R. Desde luego, porque la reforma política los ha permitido por primera vez. Pero también porque en 2015 hubo triunfos emblemáticos que dieron vuelo a las opciones independientes y porque ahora hay un odio a la partidocracia que no había antes, debido a la corrupción, la impunidad, Ayotzinapa…

P. Da el mandato de Enrique Peña Nieto por agotado. ¿No cabe posibilidad de que se reactive?

R. No es imposible, pero es improbable. El panorama económico es gris, su Gobierno se ha debilitado mucho y no tiene posibilidad de reelección, con lo que sufrirá el síndrome del pato cojo.

P. ¿Puede haber más de una candidatura independiente?

R. Al principio pueden correr varios a la vez, pero para la primavera de 2017 debe haber sólo uno, para que aglutine toda la fuerza.

P. ¿Se va a presentar?

R. No lo he decidido. Estoy haciendo una gira de tres meses, por 20-30 ciudades. Hablo con estudiantes, empresarios, profesionales, activistas… Es una exploración, si los resultados son positivos me animaré.

P. ¿Con qué apoyos contaría?

R. Los mismos que cualquiera que opte a la candidatura independiente. La base natural procede de la nueva clase media mexicana, sobre todo, los jóvenes, que están hartos. No es casualidad que en las tres grandes manchas urbanas (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey), los partidos tradicionales hayan entrado en crisis. Luego también cuenta el mundo intelectual, que ve con simpatía la idea, aunque sea para refrescar y revigorizar el sistema. Y en el empresariado hay una buena disposición a explorar alternativas, están cansados de la impunidad y la falta de oportunidades, y obviamente cuenta el miedo a López Obrador.

P. Su estrategia es polarizar la elección.

R. En 2000, convertí los comicios presidenciales no en una decisión entre el panista Vicente Fox y el priísta Francisco Labastida, sino sobre la continuidad del PRI en el poder. Ahora nos encontramos con un enfoque similar. Tiene que ser un referéndum sobre la partidocracia y su permanencia. Quien no la quiera, que vote la candidatura independiente. Si se logra polarizar, se puede ganar.

P. ¿Y dispone de tiempo?

R. Apenas alcanza. Todos los independientes tienen niveles de conocimiento bajos, muy inferiores a López Obrador. La única forma de mejorarlos es recorrer el país.

P. En el caso de que la candidatura independiente no gane, ¿se transformaría en partido?

R. No debiera, al menos en mi caso. Pero un resultado fuerte incidirá en la regeneración de los partidos y también en la composición del Gobierno entrante. En un escenario así, el vencedor habría ganado por muy poco y buscaría alianzas; por frescura y prestigio ese socio natural sería el independiente, con lo que el ganador tendría que absorber parte de su programa.

P. ¿Cuál será el rival más difícil: López Obrador, el PRI, el PAN…?

R. Hoy día es López Obrador: encabeza las encuestas y se presenta como un outsider. El PRI llegará con tal nivel de descrédito que no veo cómo puede ser rival, aunque cabe la posibilidad de que quitando voto al PAN, al PRD y a los partidos pequeños pueda ganar con un 30%. Y con el PAN, todo indica que la candidata será Margarita Zavala: no hay mejor forma de confirmar que se es parte de la partidocracia y del pasado que tener de aspirante a la esposa del expresidente Felipe Calderón.