El caso Nisman se convierte en un show televisivo en Argentina

El espía clave llama en directo a la televisión para amenazar a un conocido fiscal

Imagen de Alberto Nisman, el fiscal fallecido. AP

El caso Nisman ya no es solo el mayor misterio de la Argentina reciente. Ahora se ha convertido además en un espectáculo televisivo de primer orden, donde cada novedad es seguida en directo por millones de espectadores. La política en Argentina se hace en televisión, los debates parlamentario apenas se siguen -ahora además el Parlamento lleva meses sin actividad- y este país es uno de los pocos del mundo que tiene cinco televisiones de información en directo que los argentinos tienen permanentenemente encendidas en sus casas, tiendas, gimnasios, incluso oficinas, con el volumen al mínimo y los titulares que aparecen por debajo como fuente natural de información.

Eso bastaría. Pero además los protagonistas clave participan del espectáculo. Anoche en el programa político estrella, Intratables, por el canal América, llamó por sorpresa Antonio Stiuso, el testigo clave, que fue el hombre fuerte del espionaje argentino y ahora sostiene que lo de Nisman fue un asesinato -aunque él no tiene pruebas- y apunta a Cristina Fernández de Kirchner y su equipo más cercano como los instigadores de ese crimen. Lo hizo con toda la parafernalia de un espía: a través de número secreto, nunca por centralita, mientras el locutor ponía el micrófono en el teléfono móvil a través del cual estaba llamando.

Pero lo que pasó después fue aún más cinematográfico. Stiuso llamaba para "apretar" -la forma que utilizan los argentinos para describir el chantaje o amenaza- nada menos que al fiscal Luis Moreno Ocampo, un respetado jurista que no solo fue fiscal en el juicio a la Junta militar de la dictadura, sino que después fue fiscal jefe en el Corte Penal Internacional de La Haya. Moreno Ocampo estaba criticando a Stiuso en el programa y el espía empezó a hablar con él de la manera que las películas han contado que hacen lo espías.

-"¿Usted no me conoce?", arrancó Stiuso.

-"No, no recuerdo haberme reunido con usted en la vida, ¿qué tiene que ver con lo que estamos hablando?", contestaba Moreno Ocampo.

-"No me conoce? ¿No recuerda que nos reunimos con Marcelo A. cuando usted pedía protección durante el juicio a las juntas? Es raro que me desconozca", insistía con tono desafiante.

-No recuerdo haberme reunido con usted. ¿Qué importaría? Insisto: me parece nefasta su gestión pública en el espionaje argentino.

-Usted se reunió conmigo pidiendo ayuda por amenazas que recibió. No sea caradura. ¿Recuerda que usted cobraba por buscar información de corrupción para el doctor Cavallo? [Cavallo fue varias veces ministro de Economía y uno de los hombres más poderosos de Argentina].

-Yo trabajaba de abogado, ¿qué tiene que ver?

El locutor cortó la comunicación y le invitó a acudir al programa. Pero era evidente lo que todos saben: que Stiuso es uno de los hombres con más información de Argentina y trata de utilizarla para presionar a unos y a otros. "Esto es una amenaza, me quiere acosar, ¿qué importa si yo pedí protección?", se indignaba Moreno Ocampo.

Fue muy impactante pero el show que tiene como protagonistas a los hombres clave del espionaje argentino de los últimos 30 años, que ya no actúan en las sombras sino en directo en televisión, no se quedó ahí. En el diario digital Infobae, poco antes, Oscar Parrilli, que se convirtió en jefe del espionaje argentino en 2014, precisamente cuando Stiuso cayó en desgracia y fue destituido, solo un mes antes de la muerte de Nisman, también lanzó su amenaza velada.

Parrilli contestaba a las acusaciones del exespía contra la cúpula del Gobierno de Fernández de Kirchner. También en directo. "Stiuso es un manipulador de personas, un encantador de serpientes, y es un hombre que ha forjado su poder a partir de la extorsión y la intimidación a funcionarios, políticos, empresarios, a todo el mundo”, lanzó. Pero además pidió al Gobierno que le ponga vigilancia. "Que le pongan custodia personal. No vaya a ser que le pase algo, y después nos acusen a nosotros. Así como le pasó a Nisman le puede pasar a él".

Se tomó como una amenaza y casi un reconocimiento de que lo de Nisman fue un asesinato y no un suicidio, tanto que Parrilli se arrepintió después de sus propias palabras. Mientras, los argentinos siguen atentos a la pantalla listos para la próxima novedad impactante. No tardará.