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El excandidato presidencial Mitt Romney dice que Trump es un fraude

Romney llama a los republicanos a votar a cualquier candidato excepto al magnate

El político republicano Mitt Romney durante su discurso este jueves. REUTERS

Como los aterrorizados ciudadanos contra el monstruo del doctor Frankenstein, el Partido Republicano intenta de forma desesperada poner freno a Donald Trump, que lejos de ser un experimento se acerca peligrosamente a lograr la nominación republicana para la Casa Blanca. Mitt Romney, el candidato republicano de 2012, pronunció este jueves en Utah un discurso en el que calificó a Trump de “fraude” y le declaró “no apto” para la presidencia.

No había precedentes. Nunca antes en la historia política moderna, el anterior candidato electoral de un partido había dado un discurso para exclusivamente condenar y atacar al favorito en la campaña. Pero es que no solo fue Romney. Poco después de que este concluyera su metralleta de acusaciones contra el magnate, el anterior candidato a Romney, es decir, John McCain, añadió su lista de quejas a la demanda colectiva contra Trump de todo aquel que tiene algo que decir en el partido.

“Comparto las preocupaciones sobre Donald Trump que mi amigo y antiguo candidato republicano, Mitt Romney, ha descrito en su discurso”, dijo el senador por Arizona. “También me gustaría resaltar los problemas que ven 65 republicanos expertos en defensa sobre las peligrosas declaraciones sobre seguridad nacional de Trump”, escribía en un comunicado el veterano político en referencia a la carta abierta contra Donald Trump hecha pública hoy por importantes líderes republicanos en el campo de la política exterior y la seguridad. McCain, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, pide en su texto a los votantes republicanos que “presten atención a lo que los respetados y versados líderes en seguridad nacional de nuestro partido tienen que decir sobre Trump”.

"No apto para la presidencia"

Sobre Trump dijo de Todo Romney. El exgobernador de Massachusetts se acababa de convertir en el abanderado contra el magnate del que ahora reniega el llamado establishment, tras meses de dejar crecer un fenómeno que puede acabar dinamitando el partido de Abraham Lincoln, Dwight Eisenhower y Ronald Reagan. Romney dijo que Trump era un farsante, un hombre “que lo mismo ataca a una mujer por sus ciclos menstruales, por su apariencia o se jacta de sus aventuras extramatrimoniales”. Los calificativos que Romney utilizó para definir a Trump fueron: deshonesto, vulgar, mentiroso, temperamental, inestable, xenófobo, misógino… "No apto para la presidencia"

Sin pedir el voto para nadie ni dar su apoyo específico, el empresario dijo que los únicos candidatos que tenían políticas serias eran “Ted Cruz, Marco Rubio y John Kasich”. Es decir, a estas alturas de la carrera, cualquiera menos Trump. “Donald Trump dice que admira a Vladímir Putin mientras que llama mentiroso a George W. Bush”, continuó el exgobernador de Massachusetts, para añadir que en su opinión ese era un claro y retorcido ejemplo de cómo el mal triunfa sobre el bien.

Como todo republicano actual que se precie, Romney hizo su debida mención a Ronald Reagan. “En 1964, días antes de la elección presidencial, Ronald Reagan apareció en televisión para retar al país y decirle que se estaba ante un “Tiempo de Cambio”. “Veía [Reagan] dos caminos para América, uno que abrazaba los principios conservadores dedicados a sacar a la gente de la pobreza y ayudarle a crear oportunidades para todos y el otro un gobierno opresivo que conduciría a América por un sendero más oscuro y menos libre”.

Romney se adelantó a decir que él no era Ronald Reagan y que este era un momento distinto pero que creía con su alma y su corazón que el país estaba enfrentando otro tiempo de cambio. "Déjenme que se lo diga muy claro: si los republicanos elegimos a Donald Trump como nuestro candidato, las perspectivas de un futuro próspero y seguro disminuyen ampliamente".

Antiguos aliados

No siempre renegó Romney de Trump. La foto que este jueves circula por las redes sociales es la de dos sonrientes hombres de éxito ayudándose mutuamente. Mitt Romney estrechando calurosamente la mano de Donald Trump es su propio hábitat cuando este último le dio su apoyo en Las Vegas en 2012 durante los caucus de Nevada. Entonces, el poder, el tan hoy cacareado establishment, se beneficiaba del dinero -hay que llamarle influencia en este caso debido a las leyes de financiación de campaña- de Trump.

Tampoco es esta la primera vez que un Romney asesta un golpe a un candidato favorito a la nominación. En 1964, el padre de Mitt, George Romney, condenaba la decisión del partido republicano de nominar como candidato presidencial a Barry Goldwater. El gobernador de Michigan consideraba que la candidatura del senador de Arizona sería devastadora para el Partido Republicano al oponerse aquel a la Ley de Derechos Civiles, la que prohíbe la discriminación basada en la raza, el color, el sexo o el origen.

¿Valdrán de algo las palabras de Romney? ¿Cambiarán la dinámica actual? ¿O al contrario le aportarán más votos al favorito a la Casa Blanca?. Al fin y al cabo nadie es más establishment que el exgobernador de Massachusetts. Quienes repudian al magnate ya están convencidos de los males que puede traer. Pero sus votantes pueden reafirmarse en la idea de que, efectivamente, Trump está haciendo su trabajo de desmontar el poder establecido. Si no cómo se explica que alguien como Romney salga desesperadamente en su ataque.

Como era de esperar, Trump reaccionó como solo reacciona Trump: con chulería. “He oído que Mitt Romney ha dado un discurso”, dijo el favorito a la nominación republicana. “Es irrelevante”, sentenció. Entonces recordó cómo Romney le “suplicó” en 2012 su apoyo. Tan necesitado estaba de su respaldo, explicó el magnate, “que le podía haber dicho: De rodillas”. Palabras del que puede ser el próximo presidente de Estados Unidos.

 

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