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Merkel reclama el apoyo in extremis de Hollande para aliviar el caos migratorio

Aislada en la UE, la canciller logra que el mandatario francés se comprometa en público a reactivar el incumplido reparto de refugiados por cuotas

Merkel y Hollande, durante su encuentro este viernes.

Aislada en la Unión Europea y debilitada en su propio país, Angela Merkel ha acudido este viernes a París en un desesperado intento de que Francia le ayude a aliviar el caos migratorio en Europa y, de paso, su complicada situación política. A tres días de la decisiva cumbre UE-Turquía en Bruselas del lunes próximo, la canciller alemana ha pedido al presidente francés, François Hollande, que facilite un acuerdo con Ankara para controlar la masiva llegada de migrantes a Grecia. Pero sobre todo ha logrado que, al menos en público, el mandatario francés se comprometa a reactivar el incumplido reparto de refugiados por cuotas por toda Europa. Ese incumplimiento francés fue el origen del aislamiento europeo de Merkel y de la grave tensión actual entre París y Berlín.

“Francia respetará el cumplimiento de sus compromisos, incluido el reparto de refugiados”, ha dicho Hollande en una comparecencia junto a Merkel en el Palacio del Elíseo. Hasta ahora, no ha sido así. Francia aceptó el otoño pasado a regañadientes esas cuotas. En el caso de Francia, 24.000 refugiados, que Hollande ha elevado este viernes a 30.000. De facto, fue el primer gran país en incumplir su compromiso y le siguieron todos los demás. De los 160.000 a repartir por toda Europa, hoy solo son 500 los acogidos.

Pese a que Hollande ha dicho este viernes que Berlín y París abordan la crisis migratoria “con el mismo espíritu y la misma voluntad”, los hechos muestran lo contrario. La tensión en el eje franco-alemán alcanzó su máximo nivel el mes pasado cuando el primer ministro francés, Manuel Valls, acusó en Munich veladamente a Merkel de agravar el problema por abrir las puertas a los refugiados: “Hace unos meses, los medios franceses querían dar el premio Nobel a la canciller. Hoy, constato los resultados… Europa no puede acoger a todos los migrantes procedentes de Siria, Irak o África”. Días antes, había declarado: “No podemos aceptar más solicitudes de asilo. Francia nunca ha dicho: `venid con nosotros´”.

Hollande y Merkel defienden que los refugiados sirios se queden en los países más próximos, como Turquía o Jordania

Merkel ha insistido ante Hollande en que la solución a la presión migratoria debe tener cuatro ejes: un acuerdo con Turquía para que restrinja la salida de refugiados hacia Grecia y acepte la devolución a su territorio de quienes no tengan derecho al asilo; el reparto efectivo por cuotas en toda la UE; el refuerzo de las fronteras exteriores; y el apoyo económico y técnico a Grecia, a donde llegan a diario miles de refugiados sin que Atenas pueda ni acogerlos ni identificarlos adecuadamente.

“Los refugiados sirios que huyen de la guerra deben ser acogidos en los países más próximos: Turquía, Jordania…”, señaló Hollande. Y Turquía debe también “favorecer la readmisión” de quienes cruzan el mar Egeo sin derecho al asilo, ha destacado Merkel. Es en la protección de las fronteras exteriores de la UE en lo que Merkel y Hollande están totalmente de acuerdo. Hollande anunció que Francia aportará un barco al despliegue de la OTAN para controlar la frontera marítima greco-turca.

Alemania, el país preferido como destino por los refugiados, solo cuenta en su estrategia migratoria con el apoyo de Grecia, el país desbordado por la masiva llegada de migrantes. Enfrentadas hace solo unos meses por la crisis del euro, Atenas y Berlín mantienen hoy posiciones comunes. “Grecia se enfrenta a un problema muy importante y necesita ayuda”, ha señalado Merkel, mientras otros mandatarios europeos exigen mano dura con Atenas por no identificar a todos los que llegan y expulsar a los que no tienen derecho al asilo.

Mientras, Turquía, que ya tiene en su territorio a 2,5 millones de refugiados sirios, exige compensaciones económicas y políticas. En un desesperado intento unilateral por hallar una solución, Merkel visitó Ankara en enero. Poco después, Bruselas planteó la posibilidad de aportar 3.000 millones de euros a Turquía, que a su vez reclama que a sus ciudadanos no se les exija el visado para viajar a la UE. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que esta semana ha visitado Grecia y Turquía, ha pedido a Ankara que acepte “a gran escala” esa devolución de migrantes. Merkel y Hollande se han mostrado favorables a esa ayuda económica a Turquía y a estudiar el asunto de los visados.

Desde hace diez meses, Europa está bloqueada por su incapacidad para gestionar la crisis migratoria. Los 28 han fracasado a la hora de consensuar estrategias comunes. Por el contrario, han optado por medidas nacionales, como el restablecimiento de fronteras o la construcción de vallas y muros, que han agravado el problema y han puesto en peligro los acuerdos de Schengen y el propio proyecto europeo. “Estamos convencidos de que las decisiones unilaterales no serán útiles”, ha advertido la canciller.