La desaparición de otra mochilera en Bolivia asusta a Argentina

Soledad Olmos, de 33 años, no se ha comunicado con su familia desde el pasado 25 de febrero. La policía boliviana la busca

La mochilera bonaerense Soledad Olmos, de 33 años, no se comunica con su familia desde el 25 de febrero. En ese momento estaba en Bolivia, a donde había llegado tras recorrer el norte de Argentina adonde había llegado luego de recorrer el norte argentino. Olmos tenía planeado visitar el santuario de Copacabana y la Isla del Sol, el principal destino de turismo hippie de Bolivia.

La policía boliviana la busca, aunque es difícil saber con cuánta intensidad pues el caso apenas ha aparecido en los medios. Hace poco, Mara Cortinez otra mochilera argentina perdida, reapareció en la Quiaca, un poblado fronterizo entre Bolivia y Argentina. La joven de 22 años relató que llegó hasta ahí por sus propios medios luego de que ninguna autoridad boliviana ni la diplomacia de su país la ayudaran tras el robo de sus papeles.

Las instituciones argentinas están bajo presión tras el reciente asesinato de dos turistas en una playa de Ecuador; pero en Bolivia no se percibe pues la noticia de la desaparición de Olmos quedó sepultada bajo la crisis política que vive el país sudamericano tras los resultados del referéndum del pasado 21 de febrero.

Las desapariciones de turistas extranjeros en Bolivia son frecuentes. El año pasado, dos muchachos argentinos de 19 años estuvieron perdidos por varias semanas después de que les robaran las mochilas y sus documentos. Al igual que Mara Cortinez, volvieron a su país por su propia cuenta y se espera que se repita el proceso con Olmos.

La desaparición más relevante en los últimos años ha sido la de los franceses Jérémie Bellanger y Fannie Blancho en 2010. Ambos fueron asesinados en la frontera con Brasil durante una fiesta en la que un individuo intentó violar a Blancho. El asesino fue condenado a la pena máxima por la movilización de los padres de la pareja y de la embajada de Francia. 

Cada año, aproximadamente 30 mil argentinos visitan Bolivia, la mayoría para hacer turismo mochilero. El mes de más afluencia es febrero, cuando los trabajadores argentinos tienen vacaciones.