El dengue llega ya al corazón de Buenos Aires y asusta a todos

Las autoridades empiezan a fumigar los barrios más céntricos y caros de la capital

Cuadrillas de operarios de fumigación en Buenos Aires.

En Buenos Aires, especialmente entre las personas con hijos pequeños, el asunto de la epidemia de dengue se ha convertido en la conversación más habitual. Todos temen que la cuestión se vaya de las manos mientras las autoridades insisten en que está controlado pero lo peor está por llegar. El dengue ha llegado ya a los barrios más céntricos y caros de esta ciudad, como Recoleta, donde los parques, fuentes, piscinas y lagos de esta ciudad húmeda y arbolada al lado del río de la Plata son el lugar ideal para el crecimiento del mosquito que transmite el dengue, el aedes aegiptys. Al pánico que se está instalando contribuyen las imágenes de las fumigaciones en pleno centro de la ciudad decretadas por las autoridades sanitarias.

El verano austral está próximo a su fin pero la humedad en Buenos Aires es altísima y el ambiente caluroso ideal para la propagación del mosquito. Las ventas de repelentes se han multiplicado y en todos los colegios dan consejos para que los niños acudan con protección. La capital ya ha confirmado 216 casos de dengue, en especial en los barrios del norte, los más caros, rodeados de los espectaculares bosques de Palermo con árboles y lagos artificiales inmensos. En toda Argentina ya se han contabilizado más de 14.000 casos, en especial en la provincia de Misiones, selvática y fronteriza con Brasil (allí están las cataratas del Iguazú). La llegada a la provincia de Buenos Aires sin embargo ha alterado a sus habitantes, que suponen casi el 40% de la población de Argentina, y también ha hecho que el asunto llegara a los medios, ya que todos tienen su sede en la capital y siguen mucho más lo que sucede allí que en el interior.