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“La Ciudad de México es un oasis para sus habitantes”

El secretario de Seguridad Pública de la capital, Hiram Almeida Estrada habla sobre la mala imagen de la Policía mexicana

Hiram Almeida, secretario de Seguridad Pública del DF.

El secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México observa la ciudad desde el duodécimo piso de un edificio en el corazón de la capital. Hiram Almeida Estrada es el jefe de la Policía capitalina, una de las instituciones peor valoradas por los ciudadanos. Desde las alturas ve la seguridad con buenos ojos: "Es uno oasis para sus habitantes", afirma.

Pero cuando uno baja a sus calles se da cuenta de que hay zonas por donde es mejor no pasar o se recomienda hacerlo acompañado. La falta de iluminación en algunos barrios los vuelve peligrosos para cualquier forastero que no conozca sus calles. Uno de los problemas que vive la capital es que el crimen ha alcanzado ya los barrios más modernos y caros. El corredor Roma-Condesa ha sufrido en los últimos meses asaltos a comensales con pistolas, balaceras y el asesinato del dueño de una discoteca de moda. En el último episodio de violencia, un agente de policía pateó, junto a unos amigos, la cabeza de un chico hasta dejarlo inconsciente a la salida de un bar. Parece que cuando uno se acerca al suelo, el "oasis" de seguridad no es tan fácil de apreciar.

El policía de tránsito es una de las labores más desacreditadas, es el que se vuelve más susceptible a recibir una mordida o para el refresco

Pregunta. La Ciudad de México es una de las cinco entidades del país con mayor número de homicidios y, a pesar de eso, se repite desde las instituciones que es una ciudad segura. ¿Por qué esta contradicción?

Respuesta. Sí, yo creo que es una ciudad segura. Esas cifras se bajan si tenemos en cuenta el número real de habitantes. Hoy nos consideran que somos nueve millones, pero realmente aquí hacen vida unos 20 millones. Pero estamos luchando contra eso, especialmente en la prevención y en una sanción mayor a la portación de armas.

Yo creo que es una ciudad segura. Las cifras bajan si tenemos en cuenta el número real de habitantes, unos 20 millones

P. Desde la Secretaría aseguran que no ha llegado a entrar el crimen organizado a la capital, pero hay escenas que lo recuerdan, como el hombre que colgaron en el puente de Iztapalapa ¿Está acercándose al DF?

R. Ese caso se dio en un límite fronterizo de ingreso al Estado de México, incluso el propio puente se encuentra aislado. El asesinato se cometió dentro de un penal fuera de la ciudad. Estos símbolos remiten a los grupos criminales porque el origen sí tiene que ver con ellos, pero no se permitió que el delito se cometiera aquí.

P. Otros de los delitos que más se cometen son la extorsión y el robo de vehículos con violencia. ¿Cómo están intentando solucionar esto?

R. Ha venido a la baja por más de 10 años. Y es de nuevo la comparativa con el número de vehículos que circulan en la ciudad y en otros Estados de la República. Aquí hay cinco millones de coches y aún así han disminuido los robos. Hace ocho años se daban unos 300 casos al día, hoy estamos en 28 aproximadamente. Puede parecer una cifra muy alta, pero es que en otros Estados circulan muchos menos vehículos.

P. Pero aquí hay mucha más policía. La Ciudad de México tiene desplegados 88.000 agentes locales. Posee más efectivos que la Secretaría de Marina, según sus propias cifras.

R. Sí, por eso somos más efectivos. Pero hay que trabajar más en la prevención del delito.

P. La seguridad en una de las zonas con más oferta turística y cultural, como es Roma y Condesa, se ha visto afectada por diferentes eventos: el asesinato dueño de un bar, asaltos a comensales, balaceras... ¿Qué está pasando ahí?

R. Hemos detenido a varias bandas que se dedicaban a robar a comensales y en oficinas. Hay mucha presencia policial en esa zona y de muchas formas. Ese lugar es un indicador de la habitabilidad que buscamos. Es muy necesario cubrir lo que representa esa zona.

P. ¿Por qué cree que la ciudadanía no confía en la policía?

R. Creo que es un tema histórico. En los setentas se tildó mucho de corrupción y represión a los cuerpos policiacos. Existe una tendencia generalizada de desconfiar en la policía. Cualquier caso de irregularidad en otros cuerpos, nos afecta a nosotros aunque no hayamos tenido nada que ver.

P. ¿Qué puede hacer un ciudadano si un policía lo intenta extorsionar con las famosas mordidas?

R. Tenemos una aplicación, Mi policía, y ahí se generan denuncias de manera inmediata. Además tenemos teléfonos de emergencia y, si existiese un caso así, tenemos la capacidad de denunciar a un policía y remitirlo no sólo ante la disciplina interna de honor y justicia, sino también al Ministerio Público. Debemos ser implacables, la misión que tenemos es muy valiosa y no puede ser que se manche por una indebida acción de una persona.

P. ¿Considera que lo que cobran los policías es suficiente? [El sueldo medio es de 8.000 pesos al mes, 450 dólares]

R. No. Deberían de cobrar más, porque creo que no tiene precio la función que realizan, de ponerse en riesgo por preservar la vida de los demás. Es el único funcionario que llega a ese nivel de riesgo.

P. ¿Cree que por eso son más susceptibles a pedir mordida?

R. Trabajamos sobre los valores, intentamos que, gane lo que gane, no extorsione. Tendríamos que estar en un salario de 12.000, para homologarnos a otros Estados y a la policía federal. Y el policía raso gana todavía menos. El policía de tránsito es una de las labores más desacreditadas, es el que se vuelve más susceptible a recibir una mordida o "para el refresco".

P. ¿Sigue siendo el DF un oasis para los que huyen del crimen organizado de otros Estados?

R. La ciudad de méxico es un oasis para sus habitantes. A veces no se aprecia lo que se tiene en comparación a lo que sucede en otras partes.

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