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“Me preocupa más el estado de ánimo ciudadano que mis adversarios”

Ni siquiera ha sido designada como candidata oficial, pero ya es la principal aspirante de la derecha a la presidencia de México

Carece de escaño, no tiene cargo orgánico en el PAN y ni siquiera ha sido designada como candidata oficial. Pero Margarita Zavala (Ciudad de México, 1967) ya es la principal aspirante de la derecha a la presidencia de México. En tiempos de indignación, la esposa del expresidente Felipe Calderón (2006-2012) propugna un discurso ciudadano y de recuperación de la honestidad. En ningún momento critica la lucha contra el crimen organizado que desató su marido y que acabó con 70.000 muertos y 23.000 desaparecidos.

Pregunta. ¿Trump?

Respuesta. Maneja el discurso del odio, polariza y genera adeptos. No se puede ser indiferente, es veneno puro.

P. ¿Le ofende?

R. Me preocupa el veneno que siembra.

P. ¿Y la respuesta del Gobierno mexicano es la adecuada?

R. Es un dilema. Pero un Gobierno tiene todo el derecho de señalar su preocupación, sobre todo cuando se enfrenta a un fenómeno de animadversión injusta. Todos debemos reaccionar mucho más fuerte.

P. ¿Si Donald Trump gana las elecciones, cómo serían las relaciones entre Estados Unidos y México?

R. De entrada, difíciles.

P. ¿Por qué se presenta?

R. El gran riesgo de México es seguir en la mediocridad, en vez de ser lo que podemos llegar a ser, por eso aspiro a la presidencia.

P. ¿Quién sería su principal rival: el PRI, Andrés Manuel López Obrador, un candidato independiente…?

R. Mi gran adversario va a ser el discurso fácil. O que no logremos convertir la indignación en acción. Me preocupa más el estado de ánimo ciudadano que mis adversarios.

Los partidos se fueron alejando de la ciudadanía. Ahora tienen el enorme reto de revisar los estándares éticos de sus candidatos y la claridad de sus actos

P. ¿Cómo ve a López Obrador?

R. No hay campaña sin él. Es el candidato de este siglo. Ya habrá tiempo de contrastes.

P. ¿Pero se ve enfrentada a él?

R. A él le gusta eso. Dependerá de la sociedad y de cómo reaccione en el proceso electoral.

P. ¿Le preocupa que una candidatura independiente fuerte le quite votos?

R. Eso siempre puede pasar. Pero la fortaleza de una candidatura independiente estará en función de la capacidad que tengamos los partidos políticos de acercarnos a los ciudadanos. El país necesita alguien sin compromisos, independientemente de quien lo postule.

P. Aún no es la candidata oficial del PAN. ¿Está segura del apoyo de su partido?

R. Estoy trabajando con los ciudadanos para decirle al PAN que se sume.

P. Si el PAN no le apoya, ¿se presentará como independiente?

R. La candidatura independiente no es un derecho del político, sino un derecho ciudadano.

P. ¿Eso quiere decir que está dispuesta a presentarse como independiente?

R. Sí, pero mi idea es hacerlo con el PAN.

P. ¿Considera viable el pacto con el PRD para llegar a la presidencia?

R. En política nadie puede decir cosas absolutas y mucho menos en términos de alianzas. Hay una figura que nos hace falta: la segunda vuelta. Muchas de las alianzas se producen en ausencia de esa segunda vuelta. Pero la verdadera alianza debe ser con los ciudadanos.

P. Será consciente de que los grandes partidos atraviesan una profunda crisis de confianza.

R. Y con fundamento. Los partidos se fueron alejando de la ciudadanía. Ahora tienen el enorme reto de revisar los estándares éticos de sus candidatos, el proceso de sus elecciones y la claridad de sus actos. Los partidos no dejan de ser un instrumento necesario de la democracia. Y si hay desconfianza hacia los partidos, acaba habiéndola en la democracia. Ese es el riesgo que corremos como país.

P. ¿Sabe que se la identifica como la esposa del anterior presidente y como miembro activo del PAN de toda la vida? ¿Aporta usted alguna renovación?

R. Absolutamente. El PAN necesita regresar a las razones por las que la ciudadanía confió en él. Pero mi reto es con los ciudadanos, hacia fuera.

P. ¿Y no le perjudica ser la esposa del expresidente?

R. Para mí es una fortaleza que esté cerca de mí alguien que conoce tan bien al país. Las mujeres hemos luchado, y yo especialmente, por nuestra propia identidad. Tengo tiempo para darme a conocer como soy.

P. ¿Ser mujer, dificulta o facilita la carrera a la presidencia?

R. A mí me ayuda. En mi vida me ha tocado escuchar, ver y sentir las cosas. Pero no voy a pedir el voto nada más por ser mujer, sino por lo que aporto como persona, y por proyecto, equipo y propuestas.

P. ¿Es México machista?

R. Ha cambiado bastante. Las nuevas generaciones no tienen un tema de discriminación.

P. ¿Qué piensa de Enrique Peña Nieto?

R. Estamos en un momento de derrumbe ético en el ejercicio de la autoridad. Y eso está generando tal grado de desconfianza que ni siquiera las medidas buenas reciben apoyo.

P. La política de seguridad de su marido acabó en una sangría. ¿La repetiría?

R. De entrada, los retos ahora son muy distintos.

P. ¿Pero repetiría la guerra contra el crimen organizado?

R. Ahora es todo muy distinto y, por lo tanto, se deben hacer cosas muy diferentes.

P. ¿Retiraría al Ejército de la calle?

R. Sí, en la medida en que haya también una policía confiable y eficaz.

P. Por resumir, ¿el legado de su marido le favorece o le perjudica?

R. En general, favorece. Porque hubo una acción contra el crimen organizado y fue la primera vez que el Estado mexicano puso la seguridad como un tema fundamental.

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